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Mostrando entradas de septiembre, 2020
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  El Arte del Decir (XX) La naturaleza siempre fue un misterio insondable para los hombres. Hasta el siglo XIX cuando los avances tecnológicos hicieron que - misterio o no - la naturaleza se convirtiera en un portal hacia otra dimensión: la dimensión del saqueo, la explotación, el arrebato. Una acción específicamente humana que trasladamos sin vacilar a nuestras industrias y nuestros emprendimientos y que ha generado la contaminación enorme de nuestro planeta. De canto de alabanza en los poetas clásicos, a arrebato trágico en los románticos, natura siempre ha estado presente en las letras. Se ha celebrado en ella la armonía (cosa dudosa), la belleza (que encubre el pavor), el equilibrio (salvo en las catástrofes naturales) e inclusive su carácter protector y bondadoso, cosa que sólo es posible atribuir a nuestras madres y eso no siempre. Pero desde que comenzó la devastación contemporánea que está en el corazón del capitalismo salvaje que padecemos en nuestros días, la naturaleza ...
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  El Arte del Decir (XIX) La creación de objetos sustitutos de pérdidas es sin duda una de las tareas de la poesía. No digo que sea solamente la poesía quien fabrica esas interesantes equivalencias. Prácticamente todas las actividades humanas se mueven por la vía de la sustitución, pero la poesía es singular porque crea esos objetos lingüísticos que resumen pasiones e ideas y que pueden servir como consuelo o mejor aún, como punto de partida de una nueva elección. Las literatura además crea numerosos objetos, pero la ventaja de los poemas es su tamaño: pequeños (por lo general, aun cuando hay notables excepciones) y transportables con facilidad, podemos servirnos de ellos en ocasiones en que la voluminosa novela, el veleidoso cuento y la incompleta obra de teatro resultarían difíciles de maniobrar. Un poema se recorta siempre sobre una pérdida, pero cuando están bien escritos, nos hace saltar sobre ella y quizás dirigirnos hacia otros buenos destinos. Al fin y al cabo las perdida...
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El Arte del Decir (XVIII) Los divinos detalles, tituló hace unos años uno de sus cursos Jacques Alain Miller. Y, en verdad, el detalle lo es todo. No solo en el análisis donde las vidas se ordenan a partir del retazos del Otro, de pequeños objetos por los que el mercado no daría nada, de frases pequeñísimas que parecen dichas al pasar. También en la poesía (por lo menos es mi gusto) los detalles definen un poema, lo convierten en una oda a lo impreciso de los objetos, a la pasioncilla que nos aturde el ánimo, a la descripción minuciosa que dice una verdad necesariamente incompleta. Las grandes odas, los poemas donde cabe la suerte de una nación o un Imperio me parecen banales. Y eso no tiene que ver con la extensión de los cantos, sino con su intención ambiciosa e inflada de épicas que ya no nos representan. Y Ezra Pound? Y William Carlos Williams? Precisamente su esfuerzo fue componer vastos frescos a partir de detalles, una obra que describe a la humanidad como vista a través de un c...
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 El Arte del Decir   (XVII) El amor, ah, el amor, ese sentimiento que nos invoca, nos convoca y nos hunde a veces en la desesperación, a veces en el recuerdo mas preciso, a veces en el alegría de los encuentros. Justamente celebrar su existencia es, me parece, un recurso sencillo que hace a la poesía mas profunda, la que puede hablar de los sentimientos sin ser sentimental, la que se anima a destacar la dulzura sin identificarse con ella, la que sostiene un decir sobrio a pesar de estar borracho por los alcoholes de una pasión. Lo terrible del amor es su capacidad de transformación. Se convierte muy fácilmente en su opuesto, el odio, tal como lo señalaron Jacques Lacan y una gran multitud de moralistas y filósofos mas bien antiguos. Y digo antiguos porque el mundo moderno ha abandonado en gran medida el cantar los vericuetos del amor, se conforma con relaciones a gran velocidad o sin tocar el ser del otro, es decir su goce. La amada o el amado se encuentran ausentes en es...
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  El Arte del Decir (XVI) Lo inesperado, lo desagradable, lo siniestro tienen esa pátina de sorpresa , angustia y desasosiego. Como no podemos vivir entregados al azar, nuestras mentes (nunca estuvo mejor puesto ese horrible vocablo) trazan planes, definen objetivos, promesas que nos conducirán con mano firme por derroteros previamente fijados. Al costado (mas que por debajo, que evoca una imposible profundidad) el río incesante de lo fortuito pasa rugiente desacomodando sucesos, pensamientos, trazados y sentidos de la vida. Periódicamente sus olas golpean las costas conscientes y nos sacude. Lo imprevisto se hace presente y a quienes se han fijado demasiado a trayectos, la sorpresa suele golpearlos. Pero si incluimos el azar en nuestra vida, no sólo tendremos sorpresas, sino también una oportunidad de hacer con ellas algo distinto que sufrir pasivamente. Lo cierto es que algo de nosotros se puede revelar en lo que nos ocurre por azar y el mejor camino para lograr esa revelación es...
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  El Arte de Decir (XV) El amor, del que los autores franceses y alemanes (inventores del romanticismo) dicen que nos desgarra, nos anonada y nos turba, esta presente en toda acción humana valiosa, aun cuando no se lo reconozca como tal. Amar es dar lo que no se tiene a un ser que no lo es - afirmó Lacan entre sus varias afirmaciones sobre el amor y me parece importante subrayar que todo amor, para ser fecundo, debe acentuar el no tener y no ser, para que el amor se mantenga en el terreno de una relación y no de una sustancia. No es fácil, ya que tendemos a creernos nuestras propias palabras, a convertir en cosas nuestras relaciones y a disolver nuestras cosas en el terreno de los ideales. Pero hay que tratarlo y para eso nada mejor que un anagrama de la palabra amor, agregándole una h y cambiando una vocal y colocando allí un poco de humor para darle la liviandad que necesita. Es cierto que en su limite (también lo advirtió Lacan) el amor se transforma en odio y en supremo sacrif...
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 El Arte de Decir (XIV) Lo que nos diferencia, pero íntimamente, del otro, es lo que nos hace humanos, sujetos, verdaderos existentes. No se trata de alentar apasionados esfuerzos de singularización, ni de elogiar las estupideces de cada uno (que son mas del montón de lo que uno cree) para producir una diferencia. Hay manera mas sutiles y precisas. El arte es una de ellas. El análisis puede ser otra, cuando no se confunde con una exaltación del yo, que pasa por singular, cuando es un conglomerado de identificaciones mal amontonadas donde el rastro de los otros es evidente y muchas veces mortífero. Quizás la mística pueda ser una tercera (pero como no es nuestro destino, ni el de muchos, mas vale no entusiasmarse demasiado con ella). Lo mas especifico de cada uno, eso que no puede compartirse, a veces no es mas que un secreto difícil, del que nadie se jacta pero que perdura en el ser de goce de cada sujeto e insiste hasta el final. Solo podemos modular esa constancia haciendo que se...
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  El Arte de Decir (XIII) El debate sobre hablar mucho o hablar poco es infinito. Quienes quieren el poder, generalmente hablan mucho, pero cuando lo obtienen se callan. El silencio es, desde luego, una forma de tiranía política cuando está destinado a que supongamos un saber en el gobernante. Los que quieren el saber suelen callar en su camino hacia él y luego cuando lo obtienen, a veces, hablan demás y se ponen en ridículo. La poesía, debe ser extensa o concisa? Debe multiplicar los significantes o por el contrario hacerlos mínimos aprovechando su valor de sugerencia, mas que su función de nominacion? Una discusión que se vuelve inútil cuando comprendemos que la belleza puede ser evocada tanto por lo múltiple como por lo uno. No es el numero, sino la intensidad significante lo que provoca su ausente aparición. Kobayashi Issa, fue un poeta japones que nació en 1763 y murió en 1827. Su nombre real era Kobayashi Nobuyuki, pero lo cambió al publicar su primer libro en 1795. En sus po...