El Arte de Decir (XV)

El amor, del que los autores franceses y alemanes (inventores del romanticismo) dicen que nos desgarra, nos anonada y nos turba, esta presente en toda acción humana valiosa, aun cuando no se lo reconozca como tal. Amar es dar lo que no se tiene a un ser que no lo es - afirmó Lacan entre sus varias afirmaciones sobre el amor y me parece importante subrayar que todo amor, para ser fecundo, debe acentuar el no tener y no ser, para que el amor se mantenga en el terreno de una relación y no de una sustancia. No es fácil, ya que tendemos a creernos nuestras propias palabras, a convertir en cosas nuestras relaciones y a disolver nuestras cosas en el terreno de los ideales. Pero hay que tratarlo y para eso nada mejor que un anagrama de la palabra amor, agregándole una h y cambiando una vocal y colocando allí un poco de humor para darle la liviandad que necesita. Es cierto que en su limite (también lo advirtió Lacan) el amor se transforma en odio y en supremo sacrificio, volviéndose un tormento y una caída, allí donde aspirábamos a unirnos con nuestro amor, sin advertir que ese Uno es letal.
Jorge Leonidas Escudero (1920-2016) fue un poeta sanjuanino el cual además de inventar un castellano, lo torció para incluir el humor en la mayoría de sus poemas. Mi amigo Javier Cofreces acaba de publicar un libro de poemas de amor, donde vemos a este sentimiento bailar entre los compases de un humor que no desdeña la dificultad de estar enamorado ( o de perder un amor) pero a la vez no se sacrifica en el altar de las causas perdidas y sonríe suavemente frente a los infortunios de la pasión y los encuentros.

Te quié
Del arranque no guardo más memoria
que dos palabras flacas, espantas
por el gesto que hiciste en el barrio Bardiani
a mediados de este siglo.
Una cortita y otra cortada: te quié...
Mis palabras desplumadas
fueron a posarse en unos árboles muertos
llenos de telarañas.
Esas pobres urracas en la tarde
sobre huevos azules nunca sacaron crías.
Si vas alguna vez por esas partes
ruégote revisar las arboledas;
y aunque ahora me han dicho que talaron los paraísos,
deben andar aún aquellos pajarracos;
quié, te quié, quié...pura bulla en el aire,
pues como les bajaste la caña
andarán revoloteando eternamente.
Paisaje urbano
Aquí nomás a vuelta de esquina
hay una placita adecuada
para que en algunos de sus bancos exista
una parejita de enamorados.
Hoy he visto ahí, como otras veces,
a un él y ella tanteándose abrazados.
¿Buscaban cada uno en el otro
la eternidad de la especie humana?
¿Ver si mañana o algún día no sé, ahora?
Es lógico sirvan de envidia
a algún desprevenido caminante
como yo que cuando los vi pasé
presuroso como si fuera a comprar algo
de lo que me fafalta y a ellos les sosobra.
La imagen puede contener: texto que dice "JorgeLeonidasEscudero Jorge Leonidas Escudero TE QUIÉ... (77 poemas de amor) Selección y ensayo preliminar Ricardo Herrera EDICIONES EN DANZA"

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