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 El Arte del Decir (146) Si la poesía solo fuera desgarramiento, desolación, y tristeza, mas valdría no escribirla. Pero desde el momento en que se ponen esos sentimientos  - y también la alegría, la diversión, la plenitud - en un poema algo sucede con ellos. Se atenúan, se dispersan, en casos excepcionales incluso desaparecen. Las vidas de los poetas muestran esos efectos de su escritura sobre sus estados de ánimo, sus pesadumbres, sus esperanzas. Esta función que no dudaremos en llamar terapeutica, no es banal. No dice nada sobre la calidad de la escritura, pero mucho sobre su función en las vidas de quienes la practican. Sostenerse en las palabras que, escritas, se alejan de nosotros para dirigirse a un oyente indefinido, es una tarea digna de elogio. Al menos nos hace mantener la posición de seres hablantes y quien habla no está muerto como titulo unos de sus tantos bellos e inteligentes poemas Alberto Girri. Jan Skácel  (1922- 1989) Nació en la aldea de Vnorovy, en l...
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  El Arte del Decir (145) Suele indicarse que la poesía es libertad, expresión, palabra desenfadada y aún proclama. No desmerezco esos adjetivos, pero quisiera señalar un costado mas secreto, mas intimo, menos confesado por poetas de cualquier signo. Y eso es el caracter de cerco de las palabras, de límite, de encierro y aun de opresión. Y es que la lengua, a pesar de su condición de arbitrariedad, una vez instalada, tiene sus reglas. No me refiero aquí a las estructuras de los sintagmas, al fluir aparentemente libre pero gobernado por metáforas y metonimias, dejo mas bien eso a los linguistas. Lo que me interesa es señalar que la lengua, como lo indicó Jacques Lacan, está concebida por repetición. Unos significantes iniciales, heredados por contingencia, oídos por cierto azar, son los que gobiernan de alguna manera las construcciones posteriores. Y, cuando un poeta, en su afan libertario pretende abandonar rápidamente esa limitación, que lo constituye, se precipita, sin saberlo en...
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  El Arte del Decir (144)                                                                               Hablar, callar. Entre esos dos momentos fecundos se encuentra cualquier creación poética. Hay quienes han ponderado el silencio entre las estrofas y quienes, por el contrario, buscan cubrir con la mayor cantidad de palabras los silencios, inevitables, de un poema. Creo que ambos momentos son indispensables. Porque ¿como descasaríamos de la palabra sino fuera gracias a su ausencia? Y, a la vez, ¿como notaríamos el poder de unos términos si no acudieramos a su presencia disruptiva? En el gesto de colocar palabras advertimos una voluntad decisiva en el poeta, y en el movimiento (quizás mayor) de silenciarse, notamos su desaparición, indispensable para ...
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  El Arte del Decir (143) El romanticismo en la poesia significa algo así como el primer plano de la subjetividad y de las pasiones que, desatadas, proclaman su imperio sobre la vida. El clasicismo, es por el contrario, un sujeto menos evidente y unas pasiones que, aunque fuertes, se ven ligadas a la vida como único dominio y son, por lo tanto, no tanto dominadas como domeñables, cosa que un romántico consideraría un disparate. Como en la severa interrogación de Machado "¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera/ mi verso, como deja el capitán su espada/famosa por la mano viril que la blandiera,/ no por el docto oficio del forjador preciada", lo que se contesta no es más que una afirmación subjetiva que prestigia el decidido hacer, más que las volutas engañosas de los adornos literarios. Así pues, la ya clasica dicotomía que se ha ido derivando en otras oposiciones menos evidentes con el correr de los siglos y los críticos, no resulta desde luego una buena forma de entr...
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El Arte del Decir (142) Es interesante darse cuenta que, cuando escribimos, convocamos a la existencia a criaturas que surgen de nuesra subjetividad, pero que un instante antes, no "existían" allí. En los versos, sobre todo cuando son de carácter narrativo, muchas veces las historias se suceden mostrando el devenir de personajes que deambulan por las páginas y según el grado de habilidad que tengamos en componer nuestros poemas, se vuelven queribles, odiables o dedididamente independientes por efecto de las palabras conque los convocamos. Esta cualidad, por más que parezca describir, a sujetos de la vida real, si observamos con cuidado, descubrimos que son puras creaciones de la fantasía. Lo mismo pasa con los mundos del cuerpo, de la mente o del corazón que "creamos" como simpaticos demiurgos y qué provocan en el lector la confianza o la seguridad de una lectura. La Literatura tiene esa virtud, crear mundos posibles, y personajes creíbles y de esta forma nos conduc...
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 El Arte del Decir (141) Según Robert Graves, notable poeta ingles contemporáneo la interpretación mitológica de la escritura poética definiría dos clases de poesía: la apolínea y la de la Musa. Como Apolo es un dios racional y civilizado, la poesía apolínea es racional, equilibrada, con un conocimiento sólido de la prosodia y la retórica, sin emociones personales. La poesía de la Musa es todo lo contrario. Esta atravesada por las emociones de amor, miedo, rabia o dolor, profundamente disciplinadas pero llevadas por un pensamiento intuitivo que reina mas allá de la logica y con un ritmo personal que subyuga el verso a su designio. Su efecto en sus lectores es un escalofrío provocado por experiencias terribles o sobrenaturales. Sea cual fuere el destino de esta clasificación hermosamente turbulenta, no es dificil reconocer en ella, las dos caras de una experiencia humana cotidiana, la que mezcla razón y pasión, equilibrio y desgarro, naturalismo preciso y profundidades misteriosas. ...
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 El Arte del Decir (140) Si se supiera como comenzar un poema todos los poemas tendrían una forma expresiva común. Lo mismo vale para su conclusión. Es decir que, como escritores, no sabemos como empezar y como concluir nuestro trabajo. Eso sucede, pero tiene algo no de magia (término demasiado pomposo para mi gusto) sino de contingencia. A veces, un poema comienza por un suceso de nuestra vida, algo que leímos, una idea que nos conmovió, una dificultad de vivir que se tolera mejor cuando está escrita. Este caracter de no necesario de los poemas es lo que los dota de mayor frescura y potencia. Cuando un escritor se cree demasiado importante, que su voz es ineludible (pienso en poetas latinoamericanos y argentinos, a los que no mencionaré) me parece que se equivoca. Nuestros poemas no tienen ninguna razón para existir antes de estar escritos, pero cuando se concluyen y se publican y son buenos, parece que siempre estuvieron allí y eso tiene que ser una alegría. Nuno Manuel Gonçalves...