El Arte del Decir (143)


El romanticismo en la poesia significa algo así como el primer plano de la subjetividad y de las pasiones que, desatadas, proclaman su imperio sobre la vida. El clasicismo, es por el contrario, un sujeto menos evidente y unas pasiones que, aunque fuertes, se ven ligadas a la vida como único dominio y son, por lo tanto, no tanto dominadas como domeñables, cosa que un romántico consideraría un disparate. Como en la severa interrogación de Machado "¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera/ mi verso, como deja el capitán su espada/famosa por la mano viril que la blandiera,/ no por el docto oficio del forjador preciada", lo que se contesta no es más que una afirmación subjetiva que prestigia el decidido hacer, más que las volutas engañosas de los adornos literarios. Así pues, la ya clasica dicotomía que se ha ido derivando en otras oposiciones menos evidentes con el correr de los siglos y los críticos, no resulta desde luego una buena forma de entrar a la poesía toda vez que hay clásicos cuyas pasiones son portentosas y románticos que afirman la vida de una manera poco romántica. Las clasificaciones, aunque necesarias, son artificiales y su utilidad se encuentra en una manera inicial de guiarnos para luego abandonarla y ensayar nuestras clasificaciones, que no dicen más que el recorrido azaroso, voluble, intencional y sesgado que hemos hecho por el infinito edificio de la literatura.

Juan Gelman (1930-2014)  Nacido en Buenos Aires, fue periodista, poeta y traductor. Debió vivir en el exilio entre 1975 y 1988, condenado a muerte por la dictadura militar que hizo desaparecer a su hijo y a su nuera. Adscripto a un realismo crítico, su poesía es sorprendente y luminosa. Mas allá de sus intereses políticos, ella se sostiene en un uso del lenguaje crítico y destacado. Observese el primero de estos poemas para ver como en medio de las apelaciones a una poesia "combatiente" se mantiene fiel a la inutilidad de su oficio y al misterio de su creación.

 


Confianzas



se sienta a la mesa y escribe

«con este poema no tomarás el poder» dice

«con estos versos no harás la Revolución» dice

«ni con miles de versos harás la Revolución» dice


y más: esos versos no han de servirle para

que peones maestros hacheros vivan mejor

coman mejor o él mismo coma viva mejor

ni para enamorar a una le servirán


no ganará plata con ellos

no entrará al cine gratis con ellos

no le darán ropa por ellos

no conseguirá tabaco o vino por ellos


ni papagayos ni bufandas ni barcos

ni toros ni paraguas conseguirá por ellos

si por ellos fuera la lluvia lo mojará

no alcanzará perdón o gracia por ellos


«con este poema no tomarás el poder» dice

«con estos versos no harás la Revolución» dice

«ni con miles de versos harás la Revolución» dice

se sienta a la mesa y escribe

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Gotán




Esa mujer se parecía a la palabra nunca,


desde la nuca le subía un encanto particular,


una especie de olvido donde guardar los ojos,


esa mujer se me instalaba en el costado izquierdo.


Atención atención yo gritaba atención


pero ella invadía como el amor, como la noche,


las últimas señales que hice para el otoño


se acostaron tranquilas bajo el oleaje de sus manos.


Dentro de mí estallaron ruidos secos,


caían a pedazos la furia, la tristeza,


la señora llovía dulcemente


sobre mis huesos parados en la soledad.


Cuando se fue yo tiritaba como un condenado,


con un cuchillo brusco me maté,


voy a pasar toda la muerte tendido con su nombre,


él moverá mi boca por la última vez.

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LAMENTO POR EL ARBOLITO DE PHILIP




philip se sacó la camisa servil

llena de tardes de oficina y sonrisas al jefe

y asesinatos de su niño románticamente hablando

su niño operado cortado transplantado injertado

de bucólicas primaveras y Ginger Street volando alto

                                                                  [verdadera

en la tarde de agosto cruel o gris

se quedó en pecho philip y cuando

se quedó en pecho hizo el recuento feliz de cuando:

le sacó la lengua al maestro (a espaldas del maestro)

le hizo la higa a la patria potestad (a espaldas de la patria

                                                                      [potestad)

formó cuernitos con la mano contra toda invasión maternal

                            [(a espaldas de toda invasión maternal)

se burló del ejército la iglesia (a espaldas del ejército la

                                                                         [iglesia)


en general de cuando

ejerció su rebelde corazón (dentro de lo posible)

fortificó sus entretelas acostumbradas al vacío (siempre que

                                                       [el tiempo lo permitía)

engañó a su mujer (con permiso)

philip era glorioso esas noches de whisky y hasta vino

exóticamente consumido con referencias a la costa del sol

una palabra encantadora lo detenía semanas y semanas a su

                                                                           [alrededor

sol por ejemplo

o sol digamos

o la palabra sol

como si philip buscara lejos de la sociedad industrial

fuentes de luz fuentes de sombra fuentes


qué coraje hablar del sol


como suele ocurrir philip murió

una tarde lenta amarilla buena callada en los tejados

no hablaremos de cómo lo lloró su mujer (a sus espaldas)


o el ejército la iglesia (a sus espaldas)

o el mundo en particular y en general súbitamente de espaldas:

su viuda le plantó un arbolito sobre la tumba en Cincinnati

que creció bendecido por los jugos del cielo

y también se curvó

Y si alguien piensa que lo triste es la vida de philip

fíjese en el arbolito le ruego

fíjese en el arbolito por favor

hay varias formas de ser mejor dicho

muchas formas de ser:

llamarse Hughes

hablar arameo mojarlo con té

estallar contra la tristeza del mundo

pero a ustedes les pido que se fijen

en el curvado arbolito

tiernamente inclinado sobre philip

su pecho en pena en piel como se dice

ni un pajarito nunca

cantó o lloró sobre ese árbol

verde y todo inclinado

inclinado.




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