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 El Arte del Decir (197) "Elige solo una maestra; la naturaleza"- afirmó cierta vez Rembrandt, pintor cuyo uso del color y de los haces de luz, practicamente reinventan los datos naturales, mostrando que aunque la naturaleza pueda enseñarnos, es propio de los seres humanos hacer algo más con aquello que el mundo nos muestra. En efecto, el carácter de invención de los poemas es evidente. En ellos los seres naturales aparecen metamorfoseados con una nueva mirada, mirada que aporta el sujeto que los canta, y de esa forma, se transforman en otra cosa. No hay en la poesía una simple descripcion de la realidad, sino la introduccion de un deseo (a veces desconocido para el poeta mismo) que hace de esa realidad otra escena. Un escena donde el mundo no se encuentra en sí mismo, sino complicado por la presencia del hombre, que lo moldea, lo hace vivir o lo destruye. Lorna Shaugnessy (1961) Escritora nacida en Irlanda del Norte, es poeta, traductora, investigadora y profesora de lengua ...
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 El Arte del Decir (196) Si la poesia fuera sólo un decir bonito, poco tendriamos para hablar sobre ella, y, a la vez, desapareceria en poco tiempo, engullida por el aparato infernal de las modas y los siniestros afanes de compraventa del neoliberalismo. Pero la poesia, pervive, se mantiene, a veces oculta, otras mostrandose orgullosa. Es que en un poema conviven algo de la verdad mentirosa de la lengua junto a los anhelos, ficticios, pero profundamente humanos, de otra realidad. Para ello la poesia, como otras artes, toca algo de lo real de nuestras vidas y, aunque lo enmascara con lo bello, sin embargo por un instante, lo hace oir y con suerte, nos despierta. Alfonso Reyes (1889-1959) Fue un poeta, ensayista, novelista y diplomatico latinoamericano. Admirado por numerosos escritores, entre ellos Jorge Luis Borges, sus poemas sostienen una respiracion clásica y meditativa que plantean con engañadora sencillez, profundas cuestiones del sujeto humano. ______________________________ ...
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 El Arte del Decir (195) "La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte" - dijo cierta vez, Leonardo Da Vinci y quizás en esa frase se condensa una motivación importante para que el hombre escriba, pinte, esculpa, haga música o cualquiera de las formas del arte. Puesto que el destino de las cosas vivas es morir, es natural que tengamos la ilusión de que pervivir bajo la forma de un poema, un cuento, un retrato es una manera de inmortalizarnos. El arte en ese sentido, es una lucha constante contra lo que ha de desaparecer, procurando alcanzar una supervivencia engañosa, puesto que todo arte tiene un componente material que puede degradarse, ser destruido, extraviarse, que, sin embargo, parece a veces bastarnos. Freud llamó pulsión de muerte a la causa del deterioro progresivo de todo ser vivo y le adjudicó también un carácter subjetivo, que podía encarnarse en un deseo de morir, contrario a toda homeostasis. Es verdad que estas afirmaciones de Freud están reñidas c...
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  El Arte del Decir (194) Siempre hay alguien a quien el poema se dirige, alguien en la sombra, entre las palabras, en el lugar de los silencios que lo aluden. Esto no quiere decir que sea alguien preciso: a veces sólo es un rostro entre una multitud de rostros que sólo se alcanza a vislumbrar de manera borrosa. Tampoco es necesario que el poeta sea totalmente consciente de quien es aquel o aquella adónde se dirigen sus esfuerzos de metáfora y sus desplazamientos metonímicos. La o el destinatario tampoco es necesario que se de cuenta de ese mensaje, al menos en un primer momento. No sólo porque muchos de los destinatarios de nuestros poemas no leen poesía, sino porque alcanzado por las palabras y la belleza que - con suerte- podemos desplegar a causa de ellas, muchas veces se ignora a quien van dirigidos esos vocablos. Sin embargo como dice Jacques Lacan, con sencilla sabiduría, "una carta siempre llega a destino" y esto creo que puede ser visto también como un destino del po...
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 El Arte del Decir (193) "Un poema comienza en deleite y termina en sabiduría" afirmó, en alguna ocasión Robert Frost el gran poeta norteamericano y en ese movimiento, finamente anunciado, vemos un objetivo que el poeta, al escribir, se plantea siempre. Puede ser que no sea consciente de esa estricta afirmación, pero todo poema está escrito entre esos dos tensiones de la subjetividad. El deleite, elemento que no debe anularse jamás, aunque escribamos sobre las crueldades del mundo; la sabiduría, ese lugar donde la lengua descansa para, en una o dos frases, anunciarnos - si tenemos suerte - el nacimiento de una nueva forma de mencionar lo real de la vida, esa mezcla de pasiones, inteligencias, azar y determinación que conforma una trama secreta a la cual sólo a veces - y por mediación de un poema, aunque no es la unica forma de acercarse a este tejido - tenemos ocasión de acceder. Escribir es, siempre, intentar develar el misterio de lo real que se esconde y se hurta entre las...
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 El Arte del Decir (192) El tiempo de la lengua es un tiempo simbólico, cuya duración parece acompasarse con la duración misma del poema, ya que una vez leido o recitado, lo narrado parece no existir más, salvo en la memoria de quienes lo escucharon y se complacieron con ello. El poema tiene entonces una existencia precaria que se inaugura en el momento que accedemos a él y se termina cuando damos vuelta la página o nos preparamos para escuchar el siguiente. Esa duración que parece ínfima, sin embargo es decisiva porque quienes perciben el tiempo simbólico, perciben también que él permanece abierto siempre, y en su espesor es posible colocar poemas, narraciones, novelas, obras de teatro, que en su fugacidad provocan al espectador y lo forman, esto es le dan un gusto, un tacto para acceder a la proxima obra, al proximo poema, incluso al verso siguiente. Cada vez que se leen, se recitan, los escritos son y cuando no existen permanecen asidos a la materialidad de las letras para renac...
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  El Arte del Decir (191) Las relaciones entre el decir poético y lo que se llama, habitualmente, la realidad, son complejas. No existe, desde luego, una correspondencia unívoca como lo pretenden algunas tradiciones de poesía "realista". Por el solo hecho de ser incorporado a la lengua bajo la forma de uno o varios poemas, una "realidad" se transforma en un ser de palabras, un ser cuya existencia depende de la lectura o la escritura. Y, como tal, sufre ( o se complace) en todos los destinos de la lengua: se metaforiza, se desplaza engendrando numerosos significados, se acopla con otras palabras, a veces, hasta se silencia para que su presencia, simbólica, se notada mas eficazmente. Incluso algunos han dicho que ante ciertos elementos reales como los campos de concentración nazis, la poesía no podía ser emitida, puesto que la magnitud del horror hacia imposible una representación de ese horror mismo. En verdad, Paul Celan, desmintió de alguna manera esa afirmación ta...