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   El Arte del Decir (65) Un poema es una materia extraña: desplegado en el tiempo y el espacio es sin embargo resistente a ellos lo cual prueban las traducciones (que lo transportan de un pais a otro) y la perennidad (que hace que escritos de hace muchos años nos suenen actuales). Los poemas viajan así de geografía y de épocas con una facilidad que envidiamos los seres vivos siempre sujetos a los límites de las horas y los lugares. Pero me pregunto si esto no es posible porque los poemas están muertos, esto es estan arrebatados del tiempo por efecto del lenguaje que mata lo que nombra, para dotarlo de una eternidad de la que carecen las cosas vivas. Es cierto que es una muerte sorprendente porque leer un poema puede vivificarnos y así asistimos a otro de sus extraños dones, los poemas guardan de manera misteriosa restos de vida entre sus frases y cuando los leemos ( en voz alta o silenciosamente) se avivan  de nuevo los goces que los vieron nacer y los que nos provocan, ...
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  El Arte del Decir (64) La poesía escrita, la poesía hablada, la poesía cantada, son tres formas de aparición en la literatura de ese raro género, que muchas veces no nos animamos a definir, por miedo a dejar afuera alguna de sus multiples formas. Y es verdad, la poesía muta, se recompone, se disuelve, y se transforma en innúmeras variaciones que me parecen que cualquiera que sea la forma que adopta debe ser siempre alusiva y que el dicho de su materia no ahorre el decir que yace bajo sus formas múltiples. Decir, es siempre lo que motiva un poema, que no es lo mismo que contar (que yace bajo las novelas y los cuentos) ni representar (que está en lo profundo de las obras de teatro). En el contar hay - por lo general - un argumento, una secuencia, pasos que van siendo dados uno después del otro, mientras que los poemas tienen algo de instantáneo (aunque sean largos), de fulguracíon, de presente (aunque hablen del pasado o se asomen al futuro). Es lo que el decir produce, actualiza, ...
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  El Arte del Decir (63) La lectura de la poesía debería comenzar en la infancia. No para hacer de todos los niños poetas o cultos sino para educarlos en el sonido de las palabras, en las significaciones de los vocablos, en la inteligencia de las imágenes y en lo súbitos y decisivos que son los razonamientos poéticos. Y deberían darse poetas no sólo de la lengua madre, aun cuando por supuesto son decisivos estos, sino también poetas traducidos, para que los niños comprendan que los efectos de belleza son, a veces, transidiomáticos, se transportan y se viven en otras lenguas que la original. Aquí no adhiero a ninguna de las quejas de los traductores. Si se puede traducir, se traduce. Si no se puede, no se lo hace. Pero no se traduce para después quejarse del propio esfuerzo y afirmar que las traducciones son imposibles. Seria importante, no obstante, que los niños se familiarizaran con la poesía, aunque no la practiquen. A lo mejor se abre para algunos, el universo de la palabra y, ...
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 El Arte del Decir (62) Una corriente de la poesia, y aun de la literatura, se desliza por el terreno resbaloso de los sentimientos y la expresión de las verdades ultimas que, como todo el mundo sabe, nunca se resignan a serlo. Asi, los poemas o cantan esos estados emocionales que algunos imaginan originales, o bien, se despachan con consejos sobre el buen vivir que ya habíamos escuchado a nuestras abuelas. Por desgracia, estos adalides de la emoción pura, se dedican solamente al amor y a la tristeza, ignorando la enorme cantidad de pasiones que puede albergar el corazon humano y la relación que éstas tienen con el decir, fuente fundamental de toda poesía. En lugar de confirmar a la pasion con decires donde la belleza sostiene esos enunciados, se dedican a contarnos su mala fortuna al enamorarse y la alegria que sienten cuando todo se encamina, emociones que son insuficientes para producir un buen poema. En cuanto a los distribuidores de verdades obvias no son más que "filosofias ...
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El Arte del Decir (61) Se precisa de un silencio inicial para componer un poema. Y de varios silencios intermedios. Pero estos no pueden ser absolutos ya que una poesía está compuesta de palabras, ella es como un río que corre arrastrando grandes troncos, hojas, algun animal muerto, periódicos. Los silencios del comienzo y del fin del poema son como esas riberas, necesarios pero no suficientes. Para poder escribir un poema es indispensable animarse a soltar la voz. No digo gritar, ni exclamar siquiera. Simplemente soltarla, dejar que ella fluya y vaya componiendo un canto. Lo dicho es fundamental, pero mas importante es atender al decir, lo que está por debajo de las frases, lo que les da su tono, su pausa, su impetu y su color pasional. Decir un poema es anterior a lo dicho del mismo, pero el movimiento no se completa si no se dice, se escribe, se graba en papel o en texto de computadora. Y eso sin olvidar los silencios que también cantan, como las palabras. Amelia Roselli (1930-1996)...
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 El Arte del Decir (60) ¿Por que los sueños nos causan, muchas veces, un poema? ¿Por que en esa zona imprecisa donde el deseo y su cohorte implantan escenas inverosimiles y algunas que nos dan miedo, tendemos a cantar? En cierto modo es para convertir esos mensajes en arte, esto es, en algo que no puede causarnos daño alguno. La anulacion de la angustia ante un sueño por medio de un poema es algo que debe ser mas frecuente de los que uno cree, en la vida de los poetas. Volver algo bello, es también volverlo inútil. Entiendaseme bien, no digo que es inutil escribir, ni producir poemas o textos, sino que si logramos insuflar algo de belleza en nuestras alegrias y sufrimientos se vuelven otros, en cierta medida, los neutralizamos. Por otro lado, la tarea de la literatura es elevar algo de la desdicha o la alegría personal a un cierto paradigma, con el cual los rasgos singulares aparecen desdibujados. Ser otros, ser generales, cantar lo que no puede ser cantado, escribir allí donde las...