El Arte del Decir (62)

Una corriente de la poesia, y aun de la literatura, se desliza por el terreno resbaloso de los sentimientos y la expresión de las verdades ultimas que, como todo el mundo sabe, nunca se resignan a serlo. Asi, los poemas o cantan esos estados emocionales que algunos imaginan originales, o bien, se despachan con consejos sobre el buen vivir que ya habíamos escuchado a nuestras abuelas. Por desgracia, estos adalides de la emoción pura, se dedican solamente al amor y a la tristeza, ignorando la enorme cantidad de pasiones que puede albergar el corazon humano y la relación que éstas tienen con el decir, fuente fundamental de toda poesía. En lugar de confirmar a la pasion con decires donde la belleza sostiene esos enunciados, se dedican a contarnos su mala fortuna al enamorarse y la alegria que sienten cuando todo se encamina, emociones que son insuficientes para producir un buen poema. En cuanto a los distribuidores de verdades obvias no son más que "filosofias baratas y zapatos de goma" como supo decir el genial Charly Garcia, en su época.

Miroslav Holub (1923-1998) fue uno de los poetas mas destacados de su generación. Médico inmunólogo de renombre internacional, su poesia es una rara mezcla entre elementos tomados de la ciencia echados a rodar por un camino sembrado de metáforas y metonimias. Humor, ligereza y reflexiones de una profundidad sorprendente jalonan la obra de escritor checo, y combinan un estilo narrativo aparentemente simple con hallazgos encantadores.


Mosca


Posada en el tronco de un sauce

observaba

un trozo de la batalla de Crécy,

rugidos,

resuellos,

gemidos,

taconazos y caídas.

 

Durante la decimocuarta carga

de la caballería francesa

se apareó con un mosco ojopardo

de Vadincourt.

 

Se frotaba las patas

a lomos de un caballo destripado,

reflexionando

sobre la inmortalidad de las moscas.

 

Se posó, aliviada,

en la lengua azul

del duque de Clairvaux.

 

Cuando hubo caído el silencio

y solo el susurro putrefacto

rodeaba los cuerpos

y un par de brazos y piernas,

respingando,

se fajaban aún bajo un haya,

comenzó a poner huevos

en el único ojo

de Johann Uhr,

armero del rey.

 

Y en esas

la devoró un vencejo

que huía

de Estrées en llamas.}



 

Breve reflexión sobre la teoría de la relatividad

 

A Albert Einstein, en plática

(Knowledge is discovering

what to say) – en plática, pues,

con Paul Valéry,

fuele inquirido:

 

Señor Einstein, ¿Cómo trabaja usted

con sus pensamientos? ¿Los anota

en cuanto se le ocurren?

¿O aguarda

a la noche? ¿O a la mañana?

 

Albert Einstein replicó:

Señor Valéry, en nuestro oficio

son los pensamientos tan singulares que

cuando se encuentra alguno

seguro que ya no se olvida.

 

Ni en un año.

 

 

 

Viaje al interior

 

Viajando a las fuentes del lenguaje

os perdisteis largo tiempo en el paraje de medianoche donde

en vez de piedras yacen ojos abiertos.

Luego, el camino se hundió como el hielo en el charco

y caísteis. Unos miles de años.

 

Os encontrabais

en una yerma bodega de telaraña sin

ventanas. En el techo se acurrucaban dos

tres palabritas tullidas

(yo… fuera… verde)

y por el suelo rodaba

un gañido.

 

Disteis un portazo y ahuecasteis el ala.

El interior acaso, os dijisteis,

el interior quizá esté afuera.




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