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  El Arte del Decir (200) Con esta publicación, daré fin, por ahora, a el Arte del Decir. No porque me haya cansado su armado durante los cuatro años que duró, sino porque me parece que cierta forma de renovación es también el sentido de una obra más acabada. Tal como sucede con la poesía, que he comentado a lo largo de este tiempo, el arte de escribir necesita sin duda,  de no quedarse en una fórmula que se repita interminablemente. Toda poesía es también una sorpresa, no sólo para los lectores, sino que debe serlo también para el escritor, que, trata de no volver siempre a lo mismo, aun cuando los rasgos centrales que la lengua ha impreso en él, son imposible de evitar. Entonces, a mi entender, es preciso sortear el obstáculo de lo mismo pero sin entrar en en el desfiladero del cambio sin sentido. Entre Heráclito y Parménides, está para mi gusto algo del poema donde, aun cuando se reconocen en él los trazos del escritor, también se destaca una novedad que lo hace legible. Ci...
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  El Arte del Decir (199) ¿Qué hace que una persona cualquiera, hombre o mujer, se vuelva poeta? ¿Qué oscuro vínculo hay entre su psicología y las letras, pero además, sostenido en esa zona de lo escrito que es un poema, precisamente? Porque un novelista o un cuentista es, me parece, más facil de explicar. Quieren contar, narrar, discurrir por la lengua como un viajero falsamente experto que sabe de atajos y recovecos. Pero ¿un poeta? Qué diablos tocó el ser de ese sujeto para que decidiera su destino de esa forma poco convencional? Yo no creo que las razones psicológicas, ni sociales para explicar un talento literario. No porque no sean interesantes muchas veces, sino porque no explica la capacidad de una persona para producir un poema, sino a la persona misma y esto sólo fragmentariamente. Tampoco creo en una teoría del misterio supremo de escribir, que, ya que no hay dioses en nuestra época, se adjudica a razones aun mas misteriosas que las religiones. Pero si admito un relación...
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 El Arte del Decir (198) Distingo, si fuera posible entre elaborar un poema y en leerlo, sin olvidar que el lector es parte fundamental del poema mismo, en la medida en que puede aportar significaciones mas alla de lo que pretendía (conscientemente) hablar el poeta. En este sentido me parece que los mejores poemas son los que se escriben en la lengua madre del poeta. Es verdad que ha habido poetas que han practicado la exofonía, vocablo monstruoso que alude a escritos en otra lengua que no sea la original. Joseph Brodsky, el poeta polaco que debió practicarla alude a ello cuando escribe "«Cuando un escritor recurre a un idioma distinto a su lengua materna lo hace ya sea por necesidad, como Conrad, o debido a una ardiente ambición, como Nabokov, o por lograr un mayor extrañamiento, como Beckett», en cualquier caso, este lugar otro debe ser habitado por un esfuerzo previo de inmersión en la lengua extranjera para tratar de encontrar en ella equivalencias y juegos de sentido que haga...
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 El Arte del Decir (197) "Elige solo una maestra; la naturaleza"- afirmó cierta vez Rembrandt, pintor cuyo uso del color y de los haces de luz, practicamente reinventan los datos naturales, mostrando que aunque la naturaleza pueda enseñarnos, es propio de los seres humanos hacer algo más con aquello que el mundo nos muestra. En efecto, el carácter de invención de los poemas es evidente. En ellos los seres naturales aparecen metamorfoseados con una nueva mirada, mirada que aporta el sujeto que los canta, y de esa forma, se transforman en otra cosa. No hay en la poesía una simple descripcion de la realidad, sino la introduccion de un deseo (a veces desconocido para el poeta mismo) que hace de esa realidad otra escena. Un escena donde el mundo no se encuentra en sí mismo, sino complicado por la presencia del hombre, que lo moldea, lo hace vivir o lo destruye. Lorna Shaugnessy (1961) Escritora nacida en Irlanda del Norte, es poeta, traductora, investigadora y profesora de lengua ...
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 El Arte del Decir (196) Si la poesia fuera sólo un decir bonito, poco tendriamos para hablar sobre ella, y, a la vez, desapareceria en poco tiempo, engullida por el aparato infernal de las modas y los siniestros afanes de compraventa del neoliberalismo. Pero la poesia, pervive, se mantiene, a veces oculta, otras mostrandose orgullosa. Es que en un poema conviven algo de la verdad mentirosa de la lengua junto a los anhelos, ficticios, pero profundamente humanos, de otra realidad. Para ello la poesia, como otras artes, toca algo de lo real de nuestras vidas y, aunque lo enmascara con lo bello, sin embargo por un instante, lo hace oir y con suerte, nos despierta. Alfonso Reyes (1889-1959) Fue un poeta, ensayista, novelista y diplomatico latinoamericano. Admirado por numerosos escritores, entre ellos Jorge Luis Borges, sus poemas sostienen una respiracion clásica y meditativa que plantean con engañadora sencillez, profundas cuestiones del sujeto humano. ______________________________ ...
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 El Arte del Decir (195) "La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte" - dijo cierta vez, Leonardo Da Vinci y quizás en esa frase se condensa una motivación importante para que el hombre escriba, pinte, esculpa, haga música o cualquiera de las formas del arte. Puesto que el destino de las cosas vivas es morir, es natural que tengamos la ilusión de que pervivir bajo la forma de un poema, un cuento, un retrato es una manera de inmortalizarnos. El arte en ese sentido, es una lucha constante contra lo que ha de desaparecer, procurando alcanzar una supervivencia engañosa, puesto que todo arte tiene un componente material que puede degradarse, ser destruido, extraviarse, que, sin embargo, parece a veces bastarnos. Freud llamó pulsión de muerte a la causa del deterioro progresivo de todo ser vivo y le adjudicó también un carácter subjetivo, que podía encarnarse en un deseo de morir, contrario a toda homeostasis. Es verdad que estas afirmaciones de Freud están reñidas c...
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  El Arte del Decir (194) Siempre hay alguien a quien el poema se dirige, alguien en la sombra, entre las palabras, en el lugar de los silencios que lo aluden. Esto no quiere decir que sea alguien preciso: a veces sólo es un rostro entre una multitud de rostros que sólo se alcanza a vislumbrar de manera borrosa. Tampoco es necesario que el poeta sea totalmente consciente de quien es aquel o aquella adónde se dirigen sus esfuerzos de metáfora y sus desplazamientos metonímicos. La o el destinatario tampoco es necesario que se de cuenta de ese mensaje, al menos en un primer momento. No sólo porque muchos de los destinatarios de nuestros poemas no leen poesía, sino porque alcanzado por las palabras y la belleza que - con suerte- podemos desplegar a causa de ellas, muchas veces se ignora a quien van dirigidos esos vocablos. Sin embargo como dice Jacques Lacan, con sencilla sabiduría, "una carta siempre llega a destino" y esto creo que puede ser visto también como un destino del po...