Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2023
Imagen
 El Arte del Decir (159) La critica de poesía suele oscilar entre posiciones claramente contradictorias: aquellos que desarman los poemas como si fueran motores o licuadoras y analizándolos exhaustivamente, procuran vislumbrar los sentidos últimos que el poeta habría querido cuajar en ese escrito, pero al mismo tiempo, su fraccionamiento inevitable hace desaparecer todo sentido de la belleza. Y luego están los criticos "biografistas", lo que pretenden encontrar en cada coma, en cada exclamación, en cada partícula de un texto literario, una huella de la vida (poco destacable, generalmente) del admirado poeta, atravesando así el texto con una curiosidad hipocondríaca, detestable, infame que hacen pensar al lector que un poema no es tal sino expresa una verdad desconocida (por el mismo escritor) de la vida de ese pobre poeta que ha escrito. Las dos empresas me parecen igualmente vanas. Siempre he admirado un crítico llamado Jaime Rest, quien en su vida se dedicó a presentarnos e...
Imagen
 El Arte de Decir (158) La escritura es la prueba de fuego del poeta. Todos hemos sido, alguna vez, en las pobladas comarcas de nuestra imaginación, poetas excelentes. Pero de nada sirven esas ensoñaciones si no hemos atravesado la escritura, la tinta con la cual las palabras se reúnen, se amontonan, se suprimen y se acotan. Ese acto, aparentemente banal, el dejar fluir sobre un papel algo que es un poema y a la vez, una sintesis de nuestras habladurías privadas, ese acto, digo, es dificil y conclusivo. Sólo quien sabe descartar, podar, reducir la selva de su imaginario mundo, es quien puede escribir y quien, si los dioses y la constancia lo deciden, será un poeta. Escribir es un acto de pérdida, de desalojo, de partida, nunca de llegada. Las ideas y palabras que parecían imponentes y monumentales en la pantalla de nuestra memoria, se vuelven pálidas y también se extravían y desaparecen, al verterlas sobre un papel, pero también, algunas veces, brillan con una luz nueva y una poten...
Imagen
 El Arte del Decir (157) "El pasado, arriba, el futuro, abajo/ y el presente derramándose: el rugido/ el rugido del presente, un discurso/ es, de necesidad, mi única preocupación" escribió William Carlos Williams en su admirable poema extenso Paterson, como si con ello indicara como el poema se extiende alimentándose del futuro y discutiendo el pasado, mientras corre, libre y feroz por el discurso presente. Es esta una  notable reflexión sobre el tiempo de la poesía, sobre el transcurrir que no es sólo simbólico, es decir necesitamos tiempo para colocar una palabra tras otra, sino fundamentalmente real. Y es real porque una vez escrito el poema transcurre en sus acontecimientos en un tiempo que nos afecta profundamente, que toca nuestro goce y nuestro placer, que se anuda a nuestro cuerpo sacudiéndolo para que respondamos mas allá de los significados. A veces esa respuesta no es más que un ah!, donde se cifran de manera condensada todas las impresiones que el escrito pudo hab...
Imagen
 El Arte del Decir (156) La elaboración de un poema conlleva una serie de operaciones que pueden - mínimamente- describirse. Elegir el tema, definir el sujeto de la enunciación, precisar un vocabulario, descartar alternativas, decidirse a lo inesperado del combinar palabras, reducir términos y, a veces, arrojar todo a la papelera y empezar de nuevo. A esta lista se pueden agregar o extraer las partes que se prefieran, cada poeta tiene su método, la mayor parte de las veces, intuitivo. Pero, como son reacios a explicarlo (no para establecer un canon, sino para mostrar algo de la intimidad creativa) se ha corrido la voz (entre los críticos, mayormente) que hay un momento "divino" (algunos mas románticos prefieren decir "demoníaco"), "misterioso",  "excelso", "surreal" y otros tantos adjetivos que tratan de reemplazar un hacer intuitivo por una teoría que destaque al poeta como sobrehumano, ya no como visitado por los dioses (somos moderno...
Imagen
 El Arte del Decir (155) La construcción de un poema revela, muchas veces, más de la estética de su creador que numerosos ensayos críticos sobre el tema. Lo malo es que no poseemos muchas de esas confesiones, no por orgullo de los poetas o por preservar vaya a saber que talento misterioso, sino porque sencillamente elaborar un poema es para muchos simplemente intuitivo, no saben muy bien como se construyó y para explicarlo aluden a una comunicación con el alma de los pueblos (como los románticos alemanes y argentinos), con los dioses (como los griegos y los argentinos), con las fuerzas de una revolución latente, sea personal o social (como los rusos y los argentinos) o con cualquier presencia fundamental y oculta, con un misterio al que se accede por vía de la iluminación o el desconcierto. Estos manifiestos, suelen ser un poco ingenuos aunque valiosos y cualquiera de ellos merece un lugar en el estrado de las explicaciones. Lo cierto es que la lengua - la lengua madre y algunas ap...