El Arte del Decir (146) Si la poesía solo fuera desgarramiento, desolación, y tristeza, mas valdría no escribirla. Pero desde el momento en que se ponen esos sentimientos - y también la alegría, la diversión, la plenitud - en un poema algo sucede con ellos. Se atenúan, se dispersan, en casos excepcionales incluso desaparecen. Las vidas de los poetas muestran esos efectos de su escritura sobre sus estados de ánimo, sus pesadumbres, sus esperanzas. Esta función que no dudaremos en llamar terapeutica, no es banal. No dice nada sobre la calidad de la escritura, pero mucho sobre su función en las vidas de quienes la practican. Sostenerse en las palabras que, escritas, se alejan de nosotros para dirigirse a un oyente indefinido, es una tarea digna de elogio. Al menos nos hace mantener la posición de seres hablantes y quien habla no está muerto como titulo unos de sus tantos bellos e inteligentes poemas Alberto Girri. Jan Skácel (1922- 1989) Nació en la aldea de Vnorovy, en l...