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Mostrando entradas de abril, 2024
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 El Arte del Decir (184) Lo notable de los poemas es que pueden comprimir o expandir el tiempo, el tiempo que narran y que los constituye. Así, un poema extensísimo como Los Cantos de Ezra Pound, navega a través de las épocas con una tranquilidad suprema, sin importarle que, entre los primeros poemas y los siguientes haya, a veces, una distancía real de varios siglos respecto al tema tratado. De la misma forma existen contracciónes notables, poemas que sólo se extienden por unas líneas y sin embargo, hay en ellos una potencia temporal que excede, en mucho, su corta estructura. Pienso en algunos poemas de Emily Dickinson, verdadera maestra en hacer poemas que parecen estrellas fugaces y que sin embargo, aportan una sabiduría que sólo puede pensarse en término de siglos. Así, el tiempo fluye, se agiganta y se contrae en la escritura de muchos poemas. Pero lo que no se puede hacer, sin duda, es eludir ese flujo insustancial pero decisivo que nos hace contar los minutos, las horas, los...
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 El Arte del Decir (183) Cualquier poema que escribamos, está armado contra una contrariedad, que, oponiéndose, empuja para que nos silenciemos. Escribimos, sí, pero lo hacemos tratando de vencer una dificultad esencial a todo poeta: el silencio, el desgano, la muerte de las palabras. Ese foco, que no necesariamente es un foco de sufrimiento, sino más bien una densidad real que se nos opone, es, cuando lo localizamos y sabemos darle un lugar en nuestros escritos, la fuente quizás, de las mejores composiciones. Borges luchaba contra la memoria, que se le imponía y parecía hacerlo desaparecer; Quevedo, contra los enemigos de su literatura de los que se burlaba y al final de su vida, contra la tristeza del juicio que ella le merecía; Silvia Plath contra un anhelo de muerte que rondaba con sus palabras y que finalmente la alcanzó en lo real para silenciarla para siempre; Alfonsina contra el Otro estrecho de lo que se llama pundonorosamente la sociedad y contra los amores que huían. Los...
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  El Arte del Decir (182) "Proclamo en voz alta la libertad de pensamiento y muera el que no piense como yo"- afirman que habría dicho algun vez Voltaire y en esa frase se condensan muchas de las paradojas de la nocion de libertad. Ahora bien, si reemplazaramos simplemente la palabra "pensamiento" por la palabra "escribir" las cosas se pondrían aún mas complejas. Porque la escritura supone una decantación del pensamiento y el lenguaje, una fijación de sentido (aun cuando existan, por supuesto, escrituras sin sentido) y una precisión aun mayor quel equivoco universo de las lenguas habladas. La frase resultante, entonces, evocaría una censura aún mayor, ya que operaría sobre las obras efectivamente publicadas, esas que (digna, inocentemente o estúpidamente) habríamos querido fijar para el porvenir. Que en nombre de la libertad pueda ejercerse una censura mayor a la que esa palabra convoca, resulta verdaderamente un oximoron y no tengo la respuesta por el que...
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 El Arte del Decir (181) ¿Y si fuera posible hablar sin decir nada? ¿Y si el destino de cualquier poeta fuera el silencio? ¿Para qué tantas palabras en un mundo donde nada comunica, ni nada designa? Estas preguntas que deprimieron profundamente a una serie de poetas occidentales (pienso en el suicidio de Paul Celan, en la mudez definitiva de Arthur Rimbaud, en lo enorme y ambiguo de Los Cantos de Ezra Pound, donde parece decirse todo y sin embargo concluye con una revelación del tipo de las de Tomas de Aquino) son las preguntas que todo poeta debe, en algun momento de su carrera o existencia, contestar. Y debe contestarlas porque de la respuesta depende en destino de poemas que no han sucedido todavía, que permanecen en el limbo de lo no escrito. Me parece que es una serie de preguntas cruciales que aluden, no a la utilidad de la poesía, sino mas bien a su función, su capacidad de abrir preguntas, decidir respuestas y arrastrarnos a un viaje donde nuestra vida se nos muestra de man...