El Arte del Decir (162)


¿De qué hablamos cuando hablamos poeticamente? Qué nos impulsa a dividir nuestro lenguaje en versos, largos, cortos, quebrados, poco importa, y proceder a desarrollar algo que no es un pensamiento, aunque el pensamiento pueda aparecer a veces, que no es una imagen, aun cuando las imágenes estimulan y componen muchas veces la poesia y que no se agota en un juego de palabras, no importa que ellos habiten con felicidad y constancia muchas veces los escritos. ¿Que es un poema? La dificultad para definir esta forma es que no es sólo una forma y, a la vez, cuando apuntamos al contenido, observamos que tampoco alcanza para tener una idea precisa de lo que es. "¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé" - escribia Agustín de Hipona en una reflexión que muy bien podría aplicarse a la poesía. Quienes escribimos bien o mal, poco importa, no podemos eludir el hecho que un poema una vez concluído, parece explicarse por sí mismo y aunque hable de una cuestión cualquiera, el él mismo el que esplende, mucho más que su tema y de una manera un poco misteriosa. Entonces en la ultima razón para entender de que hablamos cuando estamos elaborando algo poético, quizás esté solamente la idea que es la lengua la que ronronea, la que se estira y contrae, la que se goza. Esto no quiere decir que de lo que habla un poema no tenga importancia, no es una defensa de la poesía por la poesía sóla. Hay muchisimas razones conscientes para escribir, pero lo que nos lleva, nos enreda, nos hace vibrar y nos vivifica es el movimiento mismo de nuestras palabras que nos fijan a un tiempo, liberándonos a la vez, de él.

Pier Paolo Pasolini (1922-1975) Nació en Boloña, Italia, y fue uno de los artistas más reconocidos de su generación, como poeta y como realizador cinematográfico. Pero también se distinguió como actor, periodista, ensayista, novelista y activista político; en menor medida, como dramaturgo y pintor. Su asesinato conmovió a Italia y aún hoy es motivo de debates. Su poesía utiliza palabra aparentemente simples para hundirse hasta lo más profundo de los grandes temas de la existencia humana.Tanto en sus peliculas como en sus poemas y novelas supo atravesar esas zonas donde la vida humana se sostiene precariamente y elevar a sus protagonistas a la categoría de héroes paradójicos.

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Cercana a los ojos y a los cabellos sueltos




Cercana a los ojos y a los cabellos sueltos

sobre la frente, tú, pequeña luz,

absorta enrojeces mis papeles.

De adolescente ardía hasta el anochecer

junto a tu demacrada claridad, y eran extraños

los rumores del viento y el canto de los grillos solitarios.

Entonces en las estancias sin memoria

dormían los parientes, y mi hermano,

tras un delgado muro, estaba inmóvil.

Ahora tú, luz rojiza, no nos dices en dónde está

y, sin embargo, iluminas y suspira

el grillo en los campos desiertos;

mi madre se peina ante el espejo,

con un gesto tan antiguo como tu luz,

y piensa en aquel hijo ya sin vida.



(Traduccion de Delfina Muschietti)


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Pedido de trabajo




 


Poesía por encargo es artefacto.


El constructor de artefactos puede producir muchos


(sin procurarse más cansancio que el del trabajo manual).


El objeto puede resultar, a veces, irónico:


el artefacto siempre lo es.


Han pasado los tiempos en que, voraz ahorrista,


derrochaba todo, invirtiendo mi dinero (mucho,


porque era mi semen y yo siempre estaba en erección)


en la compra de áreas de bajísimo valor


que se valorizarían de aquí a dos o tres siglos.


Era tolemaico (era un muchacho)


y contaba la eternidad justamente en siglos.


Consideraba la tierra el centro del mundo;


la poesía, el centro de la tierra.


Todo era bello y lógico.


Por lo demás, ¿que razón tenía para no creer


que todos los hombres eran como yo?


Luego, en cambio, se revelaron todos mucho mejores;


y yo resulté ser, más bien, hombre de raza inferior.


Intercambié puntos de vista


y entendí que no quería escribir más poesía. Ahora, sin embargo,


ahora que está vacante la vocación


—pero no la vida, no la vida—


ahora que la inspiración, si viene, no produce versos—


por favor sepan que estoy aquí pronto


a proveer poesía por encargo: artefactos. (1)


 


(1) Incluso explosivos.




(Traduccion de Jorge Aulicino)

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Al muchacho Codignola





Querido muchacho, sí, claro, encontrémonos,

pero no esperes nada de este encuentro.

Si acaso, una nueva desilusión, un nuevo

vacío: de aquellos que hacen bien

a la dignidad narcisista, como un dolor.

A los cuarenta años yo estoy como a los diecisiete.

Frustrados, el de cuarenta y el de diecisiete

pueden, claro, encontrarse, balbuceando

ideas convergentes, sobre problemas

entre los que se abren dos décadas, toda una vida,

y que, sin embargo, aparentemente son los mismos.

Hasta que una palabra, salida de las gargantas inseguras,

aridecida de llanto y deseo de estar solos,

revela su irremediable diferencia.

Y, además, tendré que hacer de poeta

padre, y entonces me replegaré sobre la ironía,

que te incomodará: al ser el de cuarenta

más alegre y joven que el de diecisiete,

él, ya dueño de la vida.

Más allá de esta apariencia, de este aspecto,

no tengo nada que decirte.

Soy avaro, lo poco que poseo

me lo guardo apretado en el corazón diabólico.

Y los dos palmos de piel entre pómulo y mentón,

bajo la boca torcida a furia de sonrisas

de timidez, y los ojos que han perdido

su dulzura, como un higo agrio,

te parecerían el retrato

precisamente de esa madurez que te hace daño,

madurez no fraterna. ¿De qué puede servirte

un coetáneo, simplemente entristecido

en la delgadez que le devora la carne?

Cuanto ha dado ya lo ha dado, el resto

es árida piedad.




(Traduccion de Carlos Vitale)




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