El Arte del Decir (130)


A Germán García le gustaba recordar la frase de Joyce que afirma que "Ya que no podemos cambiar de país, cambiemos de conversación" para sostener que los universos simbólicos son diversos, heterotópicos, diferentes, y que moverse en ellos es cambiar también nuestra posición de sujetos, consiguiendo un alivio importante a las penurias de lo que se llama pomposamente "la realidad". Y es que cuando los poetas (aunque no solo ellos)  logran moverse entre los circuitos linguisticos producen obras cuya lectura nos confortan y nos hacen entrever otras conformaciones simbólicas. En cada poema logrado ( y me parece que "logrado" quiere decir aquí ajustado a su lengua) se produce para el lector un efecto de sentido (no de significado) que muchas veces tiene propiedades esenciales para reubicar al sujeto que lo escucha o lo lee. En este sentido los poemas son interpretaciones, que se diferencian sustancialmente de las analíticas, porque están escondidas bajo capas de belleza formal que el analista debería evitar, si quiere que sus decires tengan efecto.

Katerína Gógu (1940-1993) Nacida en Atenas y dueña de un estilo poco convencional fué una sólida actriz y escritora. Durante su vida sólo publicó un libro, pero luego de su muerte se publicaron unos siete más. Se suicidó a los 53 años. Sus poemas navegan una tierra sombría, donde la desesperación parece alzar vuelo a cada verso, pero se contiene gracias a un talento singular para elegir las palabras. 

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Mis amigos



Mis amigos son pájaros negros

que se mecen en las azoteas de casas a punto de derrumbarse:

Exarjia, Patisia, Mataxurguío, Mets.

Hacen lo que deben.

Vendedores a domicilio de recetarios y enciclopedias,

hacen calles y unen desiertos.

Intérpretes del cabaret de la calle Zenón,

profesionales revolucionarios,

en el pasado los acorralaban hasta corregirlos.

Ahora toman pastillas

y alcohol para dormir

pero tienen sueños y no duermen.

Mis amigos son tensas alambradas

en las azoteas de casas antiguas:

Exarjia, Victoria, Kukaki, Gizi.

En ellas ustedes han puesto millones de pinzas de hierro,

sus culpabilidades, decisiones de asambleas,

vestidos prestados,

señales de punta de cigarrillo, extrañas migrañas,

silencios amenazantes, vaginitis.

Se enamoran de homosexuales,

monedas que corren, retraso

el teléfono el teléfono el teléfono,

cristales rotos, la ambulancia, nadie.

Hacen lo que se debe.

Mis amigos viajan continuamente

porque no les dejaron ni un sitio.

Todos mis amigos pintan con color negro

porque el rojo se lo destrozaron ustedes,

escriben en lengua codificada

porque la de ustedes solo sirve para halagar.

Mis amigos son pájaros negros y alambradas

en sus manos. En su garganta.

Mis amigos.


(Trad. de Virginia Lopez Recio)

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Alguna vez



 

Alguna vez se abre la puerta poco a poco y entras.

Llevas blanco blanquísimo traje y zapatos de lino.

Te inclinas, pones con cariño en mi mano

72 francos y te vas.

Me he quedado en el sitio en que me dejaste

para que me encuentres de nuevo

Pero ha debido de pasar mucho tiempo

porque mis uñas han crecido

y (mis) amigos me temen.

 

Cada día cocino patatas

he perdido mi fantasía

y cuando oigo «Katerina» me asusto.

Creo que debo delatar a alguien.

 

He guardado algunos recortes con alguien

que decían que eras tú.

Sé que los periódicos dicen mentiras,

porque escribieron que te dispararon a los pies.

Sé que jamás apuntan a los pies. 


En la mente está el Objetivo,

ten cabeza, ¿vale?

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Mira como se pierden las calles




Mira cómo se pierden las calles

por dentro de los hombres…

cómo los quioscos tienen frío

de los periódicos mojados

el cielo

cómo es agujereado por los cables,

y el final del mar

por el peso de los barcos.

cuán tristes están los paraguas olvidados

en el último recorrido

y el error de aquél que se bajó

en la parada anterior

las ropas dejadas en la lavandería

y la vergüenza tuya,

habiendo encontrado dinero hace ya dos años,

de pedirlas.

cómo poquito a poco

lenta metódicamente

nos falsifican

para que fijemos nuestra postura ante la vida

por el estilo de la silla…


(Traducción de Kostas Tsanakas y Juan Carlos Reche)







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