El Arte del Decir (160)
El arte occidental de la poesía, poderoso como es, tiene - me parece - una característica destacada: las palabras son numerosas, las ideas y las figuras complejas y abundantes, el correr de los versos (aun en los poemas cortos) son excesivos. Siempre un poeta occidental intenta iluminar alguna arista de algún sentido de la vida. La narratividad es, muchas veces, explicita. Son todas características que hacen grande a este tipo de poesía, cualquiera sea el estilo que se explaye en ella, parece siempre que se trata de bucear en las realidades (aún en las imaginadas) para extraer de ellas un sentido oculto. No es extraño que Heidegger haya definido a la verdad como aletheia, es decir aquello que es evidente y que ha salido de su ocultamiento. Otra cosa sucede, creo, con los orientales. En ellos el ser es lo explícito, lo que está puesto ahí, siendo en su larga o corta duración. No hay otra realidad oculta que debemos descubrir sino que la combinación de los signos nos lleva a comparaciones entre seres que son disimiles muchas veces y de esa puesta en tensión surgen verdades que nace precisamente, del intervalo entre los seres y entre los vocablos. De esa nada que separa los signos vemos emerger un sentido novedoso, que no es ni el que tiene el signo A o el signo B, sino el que se engendra en el vacío fecundo, ese aire de inexistencia que, circulando entre las palabras, las hace posibles. De ahí que los poemas orientales, los mas originales, sean parcos en signos y den lugar a un vacío que estremece las palabras.
Masaoka Shiki (1867-1902) Nació en la ciudad de Matsuyama, Japón. Era hijo de una familia humilde de samuraís. Su padre era alcoholico y murío cuand el poeta tenía cinco años. En 1883 se trasladó a Tokio y aprendió jugar baseball. También fue un renovador de la poesía haiku y uno de sus maestros centrales. La tuberculosis acabó con su vida a los 35 años. Uno de sus ultimos haikus es el primero de los que presentamos donde se describe con discreción sus ultimos días de vida. En sus poemas se revela una precisión descriptiva que contrasta con la sencillez de muchos de los seres, temas y circunstancias retratadas en ellos.
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Un barril de flema
El agua de esponja
Ya no es suficiente
* * *
Siguiendo el río,
Ningún puente aparece;
¡Qué largo es el día!
* * *
El Gran Buda.
Durmiendo, durmiendo,
Todo el día de primavera.
* * *
En la arena de la playa.
Huellas de pasos:
Largo es el día de primavera.
* * *
Una noche de primavera;
¿Qué lee
El soltero?
* * *
Cruzando a una chica
Al otro lado del río;
La luna brumosa.
* * *
Olas de calor;
Los pétalos del ciruelo flotan
Hasta las piedras.
* * *
El caracol se arrastra
dos o tres pasos
y se acaba el día.
* * *
La mariposa,
ni siquiera cuando la persiguen
parece tener prisa.
Aumenta el frío;
Ningún insecto
Se acerca a la lámpara.
* * *
Sopla el viento del otoño;
Estamos vivos y podemos mirarnos,
Tú y yo.
* * *
A la entrada del otoño,
Pintar plantas en flor,
Una tarea diaria.
* * *
Encontrar a alguien,
¡Qué espantosas
Las montañas de otoño!
* * *
Una aldea de pescadores;
Bailando bajo la luna
Al olor del pescado crudo.
* * *
La desolación del invierno;
Atravesando una pequeña aldea,
Ladra un perro.
* * *
El aire es frío;
Aplasto a la niña contra mí,
Es tan hermosa.
* * *
La primera nevada;
Al otro lado del mar,
¿Qué montañas son aquéllas?
* * *
Retiro invernal;
Hay algo que me gustaría preguntar
A Sakyamuni.
* * *
Crisantemos marchitos;
Calcetines secándose en la cerca;
Un día de sol.
* * *
Sin hacer nada
La babosa de mar ha vivido
Dieciocho mil años.
* * *
(Versiones de Tsutomu Takagi y Alberto Manzano)

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