El Arte del Decir (154)


¿Tiene la poesía una existencia en la vida de la gente común, además de su presencia en la vida de los poetas? La pregunta resulta problemática, toda vez que de su popularidad se prentende fundamentar un arte o una práctica, sin tener en cuenta lo que podríamos llamar el valor intrinseco de la misma. Un valor que no puede estar fundado en su masividad o en su uso cotidiano. Un valor que surge del efecto que la poesía provoca en los seres humanos. En efecto, más allá de su lectura amplia o reducida, de su difusión excesiva o precaria, de su extensión a muchos sujetos o por el contrario de su reducción a sólo un puñado, la poesía produce efectos muy interesantes en quien se anima a leerla. Primero, se descubre un uso de la lengua que, en su síntesis, en su abrochamiento metafórico, en su devenir metonímico, es sin duda, un uso singularísimo, especial y renovador. En segundo lugar, está la cantidad de pasiones y sentimientos que despierta si nos acercamos a ella sin prejuicios. Esto nos permite descubrir en nosotros pasiones de las no teníamos, a veces, mayores noticias, tales como la alegría o la curiosidad. En tercer lugar, está lo que no se dice en ella, y además de invitarnos a desentrañar, a menudo, su significación, lo que se dice produce sorpresas, diversion y el encanto de descubrir un mundo diferente del que nos es dado por las percepciones o los esfuerzos. Con estas tres causas que pueden animarse en un lector de poesía se podría escribir un ensayo enjundioso. No són las únicas, ni quizás las más importantes, pero me pareció que reseñarlas así, al azar, daría el efecto de interesar al lector desprevenido.

Juri Talvet (1945) Nació en Parnu (Estonia) . Se doctoró en filología y literatura hispánica en la Universidad de San Petersburgo en 1981. Se le debe la fundación de la Asociacion de Literatura Comparada y su revista literaria Interlitteraria que publica en cuatro idiomas. En el 2020 ganó el premio Najii Naaman de Literatura por toda su obra. En el 2016 fue elegido miembro de la Academia Europea. Su escritura tiene un humor sordo y a veces explícito que muestra la precariedad del vivir, pero al mismo tiempo destaca la belleza de las cosas mas simples de la vida.

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TE SALVÉ LA VIDA, DICES, PORQUE




un instante antes de que se derribara


desde un alero, una pesada roca


de hielo y cayera


justo delante de ti,


te detuviste


a pensar en mí, por un momento.


De manera invisible,


el amor habla


y protege siempre que puede.


Y si no puede, entonces tal vez


sería inútil eliminar las capas


de ropa, carne y huesos ‒


para hallar el alma.


El experimento


podría no tener éxito, como ocurre con la cebolla o la col

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EN EL DÍA DE SAN VALENTÍN




se deja un regalo en la puerta.  


Se toca el timbre con fuerza y se huye.


Me asomo y miro


de un lado a otro con agradecida


sorpresa: ¿quién pudo haber sido?


Y luego vuelvo y fluyo en ti –


como la lluvia, el sentido y la belleza.





(Traducciones de Mariela Cordero)



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DESPEDIDA




Nos despedimos. Farewell y abrazos

quedan flotando en el viento como un pañuelo estremecido.

Una blancura que huele a algas se superpone al abismo azul.

Algo cálido, como un niño dormido en ti,

se te agarra y, de pronto, se separa y se aleja.

Todavía no nos hemos dado la espalda el uno al otro

pero sé que estoy a punto de penetrar de nuevo

en mi soledad. Nos fundimos, nuestros corazones

latieron al unísono cuando nos encontramos frente a frente.

Luego, sin embargo, retraímos las manos

de nuestros otoños cada vez más distantes

para captar tal vez, ingenuamente, las esferas de fuego de la infancia.

Y en eso que suenan jocosos los teléfonos,

los timbres de las puertas: son como esas suaves palmadas

que da la nieve nórdica cuando cae en los hombros.

A los brindis se unen los cumplidos: Welcome!

Bienvenido de nuevo entre la gente,

tú que andabas perdido por las veredas del cementerio.


(Traduccion del autor y de Albert Lázaro Tinaut)







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