El Arte de Decir (115)
Son innúmeros (y decididamente falsos, pero a la vez sugerentes) los consejos que se han dado para escribir bien. Desde los mas directos como "abre tu corazón en cada poema" hasta los decidamente agudos como el que dió Oscar Wilde cuando dijo : "Haz algún sacrificio por tu arte y te será recompensado, pero pide a tu arte que se sacrifique a sí mismo por ti y obtendrás una frustración mordaz", lo cierto es que oir a veces lo que otros escritores dicen no me parece lo más útil para quien quiera escribir bien. Lo mas interesante es leer lo que cada uno escribe, puesto que si hay un esfuerzo de perfección (aun cuando no siempre esté logrado) si hay un gusto por escribir (que se nota muchas veces en las frases que parecen livianas y sin embargo tienen un peso fundamental en el escrito) si el autor se esmera por ser preciso y ambiguo, cuidadoso y en algunos momentos descuidado, serio y sin embargo sabe otorgar un humor a su escritura, entonces aprenderemos algo y es mas interesante que seguir un consejo, porque en nuestra identificación de un técnica, un pasión, un retrato de caracteres, una frase feliz encontraremos lo que hace grande a un escritor y también lo que puede ser sembrado con éxito en nosotros.
Riyad Al-Saleh Al-Hussein (1954-1981).Nacido en la provincia de Dara, en Siria, supo en su corta vida elaborar un impacto poético en la literatura del país de Medio Oriente. Su voz desgarrada y precisa sabe elevarse desde las penas del amor hasta la consideración de su país en un poeta que no tiene nada de nacionalismo estéril pero que está escrito con un amor profundo, como puede verse en el segundo de los poemas que hoy publicamos.
El enamorado
Dale unas balas al francotirador
y espera unos minutos:
las calles se llenarán de cadáveres.
Dale madera al carpintero
y espera unos días:
y llenará el pozo de ventanas.
Dale hierro al herrero
y espera unos meses:
llenará las praderas de hombres empuñando la espada.
Dale la semilla del jardinero
y espera unos años:
los desiertos se llenarán de árboles.
En cuanto al amante… al amante
no le des nada
ya que en su corazón lleva lo suficiente para el mundo entero
de espadas y ventanas
de árboles y cadáveres.
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Siria
Oh, hermosa y feliz Siria
como una chimenea en enero.
Oh, miserable Siria
como un hueso entre los dientes de un perro.
Oh, cruel Siria
como un bisturí en la mano de un cirujano.
Somos tus buenos hijos
que han comido tu pan, tus aceitunas y tus látigos
siempre te llevaremos a los manantiales.
Siempre secaremos tu sangre con nuestros dedos verdes
y tus lágrimas en nuestros labios secos.
Allanaremos el camino ante ti.
No dejaremos que te pierdas, Siria
como una canción en un desierto.
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Una habitación pequeña y estrecha y nada más

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