El Arte del Decir (113)
La naturaleza es vasta y compleja pero la poesía la transforma aún más. Porque ¿que es un valle sino una herida en el corazón de las verdes montañas? ¿Que es un río sino las lágrimas de la lluvia? ¿Que es un huracán sino el aliento de un dios desconocido? Los ejemplos son estos o cualesquiera, cualquier poeta sabe que tomar valles, montañas, ríos, animales, insectos, flores, mares, plantas y hacerlos partícipes de la segunda naturaleza, la del verso, es deformarlos, distorsionarlos, eventualmente hacerlos fulgurar con una belleza distinta del original, una belleza sostenida por las palabras, esas reinas del destino humano, esas partículas que nos separan del mundo y nos hacen entrever una majestuosidad en las cimas de la tierra o en las cuevas de su carne, esa hermosura perdida para siempre que sin, embargo, escribiendo y escribiendo procuramos, inútilmente, recuperar. Como decia Baudelaire "La Naturaleza es un templo donde vivientes pilares/Dejan, a veces, brotar confusas palabras" afirmando claramente que nuestros bosques son simbolos, y nuestro asombro - a pesar que se cubra con manifestaciones naturalistas - es siempre ante el confuso dios de la lengua.
Yolanda Pantin (1954) es una poeta venezolana, tambien ensayista y escritora de cuentos para niños. En 2017 recibio, en Madrid el XVII Premio Casa de América de Poesía Americana. Su voz, cuidada y precisa, describe sin afectación alguna la precariedad del mundo que habitamos. Particularmente desgarrador es el ultimo de estos poemas.
El escritor está solo
El escritor está solo
solo ante él
solo ante el mundo
solo ante la persona que ama
Esto último lo aterra
¿cómo solo?
Trata de poner en orden sus pensamientos
-la persona amada tiene los ojos color miel-
El escritor tiene un gran miedo
¿qué diferencia este amor del otro?
-la persona amada lo mira desde el fondo de sus ojos-
El escritor está aterrado
El amor blande su arma contra un niño
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Conversación en el baño
Por costumbre
se acuesta en la cama
a esperar a su marido
que llega siempre tarde
da las buenas noches
bosteza
Ella se va al baño
aplaca la furia
con su mano maestra
recostada en la toalla
cuando él entra y pregunta:
¿Qué haces aquí?
Nada, responde.
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Sólo veía una carretera polvorienta
como el calor me sofocaba dije basta
y me senté de cara a la ventana
para refrescar mi cabeza que tiritaba
al igual que una onza de gelatina
Con el hilo del sudor
hice un collar
para apretarme el cuello
además
las noches eran tristes
y rojas
tanto
que me dediqué a soñar con lo ojos abiertos
Sólo veía una carretera polvorienta
Eran noches nostálgicas
Te dije ahógame
y como no había cuerda
y el hilo en el cuello era invisible
juraste amor eterno
me hiciste una escena de celos
Luego lloramos en voz baja
para no despertar a los niños

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