El Arte del Decir (106) Escribir supone una función distinta a la función de la palabra. Las voces se fijan, se adhieren al papel, parecen detener su movimiento incesante en torno a un vacío que tienen cuando simplemente son dichas. Gran parte de las palabras que bullian en nuestra subjetividad mientras nos disponíamos a escribir, desaparecen, engullidas por ese vórtice que hay en nuestra habla, cuando solamente hablamos. Algo se detiene y sostiene un numero limitado de significados, lo cual poco importa, porque hemos escrito justamente para evitar esa dispersión. Pero, al mismo tiempo, estamos presa de una gramática que debajo de la superficie de nuestros dichos, orienta, comprime, descarta, detiene transitoriamente. Gracias a nuestros escritos algo queda de nosotros viviendo, ajustado, en la página. Y también gracias a ellos, algo de nuestro ser se pierde, por lo menos hasta el proximo poema que decidamos escribir. Ingeborg Bachman (1926-1973) fué una escritora austríaca, perten...