El Arte del Decir (101)
Un poema tiene una relación curiosa con la temporalidad, que no depende ni de su extensión, ni de lo que tome leerlo en voz alta, por ejemplo. La temporalidad transcurre en un poema por un lado, a través de sus intersticios, quiero decir, sus pausas, sus espacios no escritos. Estos son lo que aceleran, o vuelven moroso un poema, los que precipitan la acción o por el contrario la retardan. Por otro lado, el uso de verbos parece también tener su importancia para asignar una duración interna al poema. Los hay imperiosos, súbitos, extremadamente activos que llevan al lector a inquietarse, frente a otros que son lentos, descansados, suspendidos y que toleran el tiempo sin verterlo de una sola vez. Entre los espacios en blanco y el uso de determinados verbos transcurren la acción y el devenir de una poesía. Sin quererlo, anotando ideas casi al azar, he forjado una nueva teoría. También esto tiene que ver con los poemas, puestos que ellos mismos construyen, cada uno, un mundo que entrará en extinción cuando el verso se detenga.
Laura Riding Jackson (1901-1991) fue una poeta, novelista, crítica, ensayista y cuentista norteamericana. Su obra, vasta, juega con la lengua produciendo nuevas significaciones mediante repeticiones y variaciones de un tema, como puede verse con toda claridad en el primero de los poemas aquí publicados.
ELEGÍA EN UNA TELA DE ARAÑA
Qué decir cuando la araña
Decir cuando la araña qué
Cuando la araña la araña qué
La araña hace qué
Hace hace muere no lo hace
No vivir y entonces no
Piernas pierna entonces ninguna
Cuando la araña hace muere
Muerte araña muerte
O no la araña o
Qué decir cuando
Decir siempre
La muerte del siempre
O vivo o muerto
Qué decir cuando yo
Cuando yo o la araña
No yo y yo qué
Hace lo que hace muere
Muerte araña muerte
Muerte siempre yo
Muerte antes siempre
Muerte después siempre
Vivo o muerto
Ahora y siempre
Qué decir siempre
Ahora y siempre
Qué decir ahora
Ahora cuando la araña
La araña que muere
Muere cuándo entonces cuándo
Entonces siempre muerte siempre
La muerte de los siempres
Siempre ahora yo
Qué decir cuando yo
Cuándo yo qué
Cuándo digo
Cuándo la araña
Cuándo yo siempre
Muerte siempre
Cuándo la muerte qué
Muerte yo dice digo
Muerte araña no importa
Cuán exhaustiva muerte
Vivo o muerto
No importa muerte
Cuán exhaustiva yo
Qué decir cuando
Cuándo quién cuándo la araña
Cuándo la vida cuándo el espacio
La muerte de ah pena
Pobre cuán exhaustivo muere
No importa la realidad
La muerte siempre
Qué decir
Cuándo quién
La muerte siempre
Cuándo muerte cuándo la araña
Cuándo yo quién yo
Qué decir cuándo
Ahora antes después siempre
Cuándo entonces la araña qué
Decir qué cuándo ahora
Piernas piernas después ninguna
Cuando la araña
Muerte araña muerte
El genio que no puede parar de saber
Qué decir cuándo la araña
Cuándo digo
Cuándo yo o la araña
Muerto o vivo la muerte de
Quien no puede parar de saber
Quién muerte quién yo
La araña quién cuándo
Qué decir cuándo
Quien no puede parar
Quien no puede
No puede parar
Parar
No puede
La araña
Muerte
Yo
Nosotros
El genio
Saber
Qué decir cuando el
Quien no puede
Cuándo la araña qué
Hace lo que hace muere
Muerte araña muerte
Quien no puede
Muerte parar muerte
Saber decir qué
O no la araña
O si digo
O si no digo
Quien no puede parar de saber
Quienes conocen el genio
Quien dice el yo
Oh pena pobre linda
Cuán exhaustiva vida amor
No importa espacio araña
Qué horrible realidad
Qué decir cuándo
Qué cuándo
Quien no puede
Cómo parar
El saber del siempre
Quién estos este espacio
Antes después acá
Vida ahora mi rostro
El rostro amor el
Las piernas reales cuándo
Qué hora muerte siempre
Qué decir entonces
Qué hora la araña
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SÁBADO POR LA NOCHE
Las esposas de los granjeros y todas las esposas del pueblo,
Los maridos, los jóvenes que miran los pies
De las mujeres como si temiesen que ellas
Fuesen a sonrojarse si les mirasen lo demás,
Los viejos que escupen amablemente en las alcantarillas
Y toda la triste gente del Ejército de Salvación
(Tiene que haber algo más que la fe para mantener la voz
De esas muchachas del Ejército de Salvación tan alta
Por encima de las multitudes que pasan indiferentes),
Y también de los niños y perros desorientados;
Me pregunto si les gustará pensar que han llegado
Al cielo finalmente, que desfilan vagamente
Entre ellos mismos como fantasmas, sabiendo que los fantasmas
Son silenciosos e invisibles, y que ellos mismos
Se ofuscan en la sombra de los negocios el sábado a la noche.
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EL VIENTO SUFRE
El viento sufre de soplar,
El mar sufre de agua
Y el fuego sufre de arder;
Y yo, de un nombre de vivir.
Como la piedra sufre de ser pétrea,
Como la luz de su brillo,
Como los pájaros de sus alas,
También yo, de mi ser quién.
¿Y cuál es la cura de todo esto?
¿Qué es el no y no sufrir?
¿Cuál la parte mejor y última de esto?
¿Cuál, el más mí de mí?
¿Cómo el mundo-dolor será
Más mundo y ningún dolor?
¿Cómo la fiel lluvia caerá
Más mojada y más seca?
¿Cómo la terca sangre correrá
Más roja de sal y blanca de dulzura?
¿Y cómo, en mi caso concreto,
aullar más y sonreír más?
Mediante ningún otro milagro,
Mediante el mismo veneno eficaz,
Mediante una angustia más perfecta,
Mediante mi seguir muriendo.
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