El Arte del Decir (100)
¿Para que se escribe poesía? La pregunta no es nueva, pero las respuestas que se han dado son variadas y altamente minuciosas. Se ha insistido en que crear belleza en un mundo dificil no es tarea vana. Otros han afirmado que se trata de una defensa contra la muerte. Hay quienes piensan que es la actividad que muestra mas claramente un lenguaje, ya que no tiene finalidad práctica alguna. Y también, que es un vehiculo del amor, del ansia de justicia, de la libertad humana , que permite descubrir sentidos nuevos en la existencia. Sin oponerme a otorgarle una finalidad, la respuesta que mas me gusta es la que destaca un cierto juego con la lengua, sin razón alguna, simplemente porque nuestro tiempo es corto y queremos marcar esa lengua con alguna particularidad que no conocemos plenamente, pero que nos empeñamos en transmitir.
Dylan Thomas (1914-1953) fué un poeta inglés impulsivo, genial y estentóreo cuyas obras cautivaron a hombres y mujeres cuando las leía en la radio británica. Su vida estuvo siempre plagada de excesos que minaron su salud y lo hicieron desaoarecer prematuramente. Escribió sobre la muerte de su padre un poema extraordinario donde la rabia por el morir se impone a la tristeza.
En mi oficio o mi arte sombrío...
En mi oficio o mi arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.
No para el hombre altivo
que se aparta de la luna colérica
escribo yo estas páginas de efímeras espumas,
ni para los muertos encumbrados
entre sus salmos y ruiseñores,
sino para los amantes, para sus brazos
que rodean las penas de los siglos,
que no pagan con salarios ni elogios
y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.
....................................................................................................................................................................
La mano que firmó el papel derribó una ciudad
La mano que firmó el papel derribó una ciudad;
cinco dedos soberanos tasaron el aliento,
duplicaron el globo de los muertos y dividieron un país;
estos cinco reyes dieron la muerte a un rey.
La mano poderosa lleva a un hombro inclinado,
los nudillos se crispan en la tiza;
una pluma de ganso puso final al crimen
que había puesto fin a la palabra.
La mano que firmó ese pacto engendró fiebre,
y creció el hambre y vino la langosta;
grande es la mano que domina al hombre
tan sólo con un nombre borroneado.
Los cinco reyes cuentan los muertos pero no mitigan
la herida en su costra ni acarician la frente;
una mano rige la piedad como otra rige el cielo;
las manos no tienen lágrimas que derramar.
....................................................................................................................................................................
No entres docilmente en esa noche quieta
No entres dócilmente en esa noche quieta.
La vejez debería delirar y arder cuando se cierra el día;
Rabia, rabia, contra la agonía de la luz.
Aunque los sabios al morir entiendan que la tiniebla es justa,
porque sus palabras no ensartaron relámpagos
no entran dócilmente en esa noche quieta.
Los buenos, que tras la última inquietud lloran por ese brillo
con que sus actos frágiles pudieron danzar en una bahía verde
rabian, rabian contra la agonía de la luz.
Los locos que atraparon y cantaron al sol en su carrera
y aprenden, ya muy tarde, que llenaron de pena su camino
no entran dócilmente en esa noche quieta.
Los solemnes, cercanos a la muerte, que ven con mirada deslumbrante
cuánto los ojos ciegos pudieron alegrarse y arder como meteoros
rabian, rabian contra la agonía de la luz.
Y tú mi padre, allí, en tu triste apogeo
maldice, bendice, que yo ahora imploro con la vehemencia de tus lágrimas.
No entres dócilmente en esa noche quieta.
Rabia, rabia contra la agonía de la luz.
(versiones de Elizabeth Azcona Cranwell)

Comentarios
Publicar un comentario