El Arte del Decir (92)
El proximo poema lo dirá, seguramente. El próximo poema quebrará esa barrera que existe entre mi ser y la lengua. El proximo poema tendrá el brillo de un diamante pulido y no podrá ser olvidado. Y sin embargo, cada vez un fracaso. Es que la lengua es tan delicada como esquiva. Hay quienes buscan conquistarla creando poemas profusos, como la selva. Y otros, por el contrario, se esmeran en ser escuetos, precisos. Vano intento. La lengua siempre escapa por algun resquicio. Y, aunque los escritos sean buenos, nunca capturan lo que imaginábamos. Pero ¿si no fuera la lengua lo que nos esquiva? Eso que se desliza como un tren infinito que se hurta a nuestros esfuerzos. ¿Y si fuera lo real, lo que se aleja, veloz, gozoso, imperturbable, dejándonos con esa sensación ilusoria de un fracaso?
Lee Kang-won (1947) es una poeta coreana cuya condición de esposa de un diplomático le ha servido para recorrer distintos países y nutrirse de culturas muy diversas. Dio a conocer sus primero poemas en 1995. Aparte de este libro, Silbidos en tierras extrañas, publicó Las lágrimas del camaleón (1996) y Receta de la torta de la alegría (1999). Su voz es lírica, delicada y nada estentórea, buscando entre la sombra de las palabras comunes, logra expresar una claridad secreta en cada uno de sus poemas.
El cuento del árbol
Sin amante
sin amigos
en un ancho campo el árbol solitario
hace una larga sombra
como faro en la pradera
como un barco navegando en el desierto
Alguien me contó que el árbol está bajo un hechizo
Cada vez que hay luna llena desentierra
su incinerado y negro corazón, lo cuelga de una hoja
y se viste entonces de musgo azul oscuro
que adhiere a su tronco
y extrae sus recuerdos arrugados para sacudirlos
como quien toca una campana
El árbol hace pantomimas en un escenario
sólo visible para los hechizados
Alrededor del árbol
Hay siempre una multitud
que delira
Traducción: Fernando Barbosa
Nostalgia
Habiéndome engullido una larva
cientos de mariposas
agitan sus alas anhelantes
dentro de mi corazón
Sin señales del camino,
sin un farol en la calle
en mi corazón la ciudad
se paraliza ansiosa.
La única señal es para las mariposas,
"sin salida"
Pájaro mañanero
El pájaro cantor desnuda a la noche
y despierta el amanecer del verano
con su grito.
Ensayando para un recital
el pajaro mañanero
con gruesa voz canta
la misma canción.
¿De quien es el mensaje que nos trae?
La soledad recorre la calle anochecida
devorándolo todo.
¿Cantara una nana para ellos
que le hicieron el amor a la noche solitaria?

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