El Arte del Decir (89)
Ezra Pound, en la epoca moderna bautizó a sus poemas mas extensos como Los Cantos, sin embargo hay que decir que en esa denominacion no existía ninguna intención de originalidad sino mas bien insertarse en un esfuerzo de definición que - me animo a decirlo - es universal y constitutivo de todo poema. Todos ellos son cantos, en todos se eleva la voz del poeta para exaltar, deningrar, mofarse, embellecer una experiencia cualquiera, incluso cotidiana, que por ese toque de demiurgo burlón que todo poeta guarda en su corazón, se eleva (o se hunde) mas allá de las menudencia prosaicas y cotidianas. No hablemos de los poemas de amor donde se sufren o se gozan las singularidades de esa experiencia sentimental, sino también de poema donde se exaltan las virtudes de una copa, de un paisaje, de un estado mental o de un acto. La poesía es celebración, a veces amarga y desilusionada, a veces, jubilosa e intrépida. Cantar es una actividad esencial del hombre y como tal, gratuita y sin utilidad inmediata ninguna.
Tania Ganitsky (Bogotá, 1986). En el 2009 ganó el Concurso Nacional de Poesía de la Universidad Externado de Colombia, en el 2012 una mención de honor en el X Certamen Literario Gonzalo Rojas Pizarro de Chile. Es Profesional en Estudios Literarios y Magíster en Filosofía y en Literatura. En la academia explora las relaciones entre poesía y ética; sus dos tesis de maestría fueron sobre Paul Celan y Marina Tsvietáieva respectivamente. Su poesia se desliza de una manera casi imperceptible por zonas menos elaboradas de los mitos y tambien por vacilaciones fructíferas de la identidad personal.
La voz es un lugar
oscuro
tomado por animales feroces
en los que ya nadie cree.
Para hablar
hay que escapar
del fuego de sus pupilas
y del filo de su hambre.
Para poder decir
miedo o mío
hay que imaginarlos jugando.
“Le parece que hubiera mil barrotes y tras los mil barrotes ningún mundo” Rilke, La pantera
Soy el menos animal en el zoológico,
nadie me lanza migajas de pan
o trozos de carne.
Como el concentrado que me sirven,
cuando me lo sirven.
No soy presa de nadie
y ni siquiera he atrapado un gusano.
Mi jaula no la cierran con candado,
a veces la puerta permanece entreabierta
y no me escapo.
El silbido del vigilante
y el paso de los niños al otro lado de la reja
son mis conversaciones perdidas.
Un error en el laberinto de Creta
“No es posible comenzar un poema sin una parcela de error acerca de sí mismo y el mundo…” René Char
Atravesamos el laberinto con una daga
en las manos.
No tenemos necesidad
de volver, de reconocer los caminos.
Encontramos a la bestia feroz y caníbal.
Cortamos las cuerdas que lo atan
a la gloria fatal.
El minotauro corre deprisa, sus cuernos
contra el mito.

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