El Arte del Decir (67)
Nombrar, separarar, decir. Tal es el oficio del escritor desde el mas famoso hasta el más pequeño. Con las palabras, las cosas mueren pero a cambio de esa muerte, ganan un cielo (o un infierno, vaya uno a saber) que es la inmortalidad simbólica. Allí, en ese limbo creado por la lengua permanecen. Pero también al nombrar, separamos. Colocamos cada cosa en su lugar, lugar que está creado por la lengua pero tambien por las imágenes. En cierto modo al nombrar, la realidad se ordena, se divide, se ubica y adquiere consistencia. Esto lo debemos al lenguaje. También un exilio definitivo de lo real, una forma de ausencia que compensamos, inutilmente, escribiendo y leyendo poemas. En ellos intentamos unir todas las cosas nombradas y esto también falla, pero por un instante la ilusión nos alegra y nos conforta.
Yang Biwei, nacida en Zhaotong, provincia de Yunnan, en 1988, es una de las más aclamadas poetas de su generación en la China actual. Su poesía es directa, precisa, y además, las cosas mencionadas adquieren un brillo en su enunciado que hace palidecer a la experiencia real. El primero de los poemas, muestra un camino a favor del sujeto que se deshace de sus lazos familiares de manera exitosa.
Entorno Familiar
Mi padre es absurdo,
un asesino y ladrón a temprana edad
sin logros en su vejez.
Ahora que he crecido, la forma en que me mira
me recuerda cómo miraba a
su primera mujer.
A mi madre le gusta usar gardenias
en el cabello. Ella no puede darse cuenta,
antes de salir rápido hacia el mercado, si está vestida.
Si alguien toca su pecho izquierdo,
ella ofrecería el de su lado derecho.
Mis hermanos y hermanas, cada uno más hambriento que el otro.
Cada Año Nuevo o cualquier otro feriado,
siempre pelearían por las ofrendas
colocadas en el altar de nuestros ancestros,
frutas cubiertas con pesticidas.
Mi hermano mayor se unió al ejército
sólo para derrocar a nuestro padre,
y murió gloriosamente en el campo de batalla.
Mi hermana mayor ama la música, el ajedrez, la caligrafía y la pintura.
Se ha ido muy lejos con un ermitaño.
Mi hermano menor, un violador,
ha escapado de la cárcel y se ha convertido en un bandido.
Se ha comprado una estrella de tercera para que sea su esposa.
Mi hermana menor ha muerto de SIDA,
con muchas catarinas decorando su cuerpo.
Sólo yo me he vuelto tan excepcional y de buen corazón.
Tiré una colilla de cigarrillo de marca Hongstashan
a mi casa y prendí fuego a todas sus historias.
(Traducción de Jessica Freudenthal)
El sentido de estar en otra parte
Ella olvidó el camino de llegada,
ya no estaba segura: fue el pasaje o la cuerda
que sujetó su cabeza y la trajo apresada
a Galilea, a Gólgota, al más allá de los espejismos,
a la tierra que mana leche y miel;
ya no estaba segura si fue complaciente o pasiva
cuando de prisa siguió la corriente.
No es más que estar angustiada pero en otra parte
—aquí el ocaso es más imponente que el del terruño,
la vastedad es más grande que el corazón—
y además seguir pastoreando las propias obsesiones onerosas
que combaten, se separan, sin tregua reabren las heridas;
cada una tiene razones de sobra para clamar su inocencia,
por eso no cesan —dentro de los límites de Ella—
de engendrarse y masacrarse mutuamente.
Nunca queda nada más que el desastre;
el asedio y la supresión del ego nunca acaban,
Nunca ha existido la patria;
uno nace para huir cargando la corona de espinas.
Cada día al amanecer,
Ella abre de par en par sus vacíos brazos,
retoma su vida taciturna, y es una vasta escena de crimen.
Vislumbrando la nada en la lejanía, Ella decide rendirse
ante el objeto desconocido. Con el destino en su contra,
Cielo y Tierra alzan ante Ella inmensas barras de hierro,
un murciélago de espléndido atavío cierra firmemente el cepo.
De repente Ella viene en sí sobresaltada.
Su cuerpo permanece en plácida calma.
A su alrededor: un hormiguero humano.
Linternas como soles alumbran el mercado de flores.
El final del primer, poema es extraordinario! Ella es la única que se salva. Y es ella también la que quema las historias de los otros, que también son suyas...porque son sus invenciones. Pero además, lo que vos dices en el posteo previo, de alguna manera se constata con la toma de cada uno de los miembros de la familia. Los enumera, los separa uno a uno...y al final los quema a todos. Me encantó!
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