El Arte del Decir ( XLVII)

Puestos a pensar en las formas de poesía podemos clasificarlas en dos: poemas estáticos, poemas en movimiento. Y si alguien objetara mi clasificación, podría contestar que es tan arbitraria como cualquiera. Aquí se juega mi deseo de clasificar, aunque, en definitiva, esta actividad cuando no es compulsiva ni obligatoria no es mas que un juego en el mar de de las posibilidades y, como tal, no engendra ningún compromiso salvo uno estético, que es el de ver ordenarse los poemas según un canon cualquiera. Como afirmó Borges (y lo retomó Foucault también) los tipos de animales van desde "a) pertenecientes al emperador " hasta "n) que de lejos parecen moscas" y en esta clasificación inclasificable se ve el rostro enmascarado del poeta como ser hablante.

Así pues, los poemas estáticos son aquellos donde la acción es mínima, donde se trata mas bien de describir que de contar, donde el tiempo está detenido y la mirada se pasea sobre el espacio, mientras que los poemas en movimiento, son los que narran, mas que describen, los que miran el tiempo que pasa y pasa y donde los sucesos son la garantía de su existencia. Dos formas solamente y solo dos.

Li Po, también conocido como Li Bai (701-762) fue uno de los poetas mas importantes de la poesía china y sus poemas (de los cuales se dice que escribió mas de diez mil) son verdaderos trazos finísimos de la primera de nuestras formas. Al leerlos contenemos la respiración y sentimos como las palabras van desplegándose en el espacio, sin violencia y con una profundidad lírica casi imperceptible pero contundente.


Mirando alejarse a Men Ho-Jan hacia Yangchow, desde la torre de la grulla amarilla

En la Torre de la Grulla Amarilla, en el Oeste,
mi viejo amigo dice adiós.
Entre la bruma y las flores de primavera
desciende hacia Yangchow.
Vela solitaria, sombra distante,
se desvanece en el vacío azul.
Sólo veo el gran río fluyendo
en el horizonte lejano.

Bebiendo solo a la luz de la luna

Entre las flores, un tazón de vino
bebo solo, ningún amigo está cerca.
Levanto mi copa, invito a la luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.
Mas la luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, luna y sombra serán mi compañía.
La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.
Mientras me mantengo sobrio, somos alegres juntos,
cuando me embriago, cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos en el Río de Plata de los cielos.

Un día de verano, en la montaña

Agito suavemente un abanico de plumas blancas,
sentado, la camisa abierta, entre las hojas verdes.
Me quito el sombrero y lo cuelgo de un saliente en la roca;
Desde los pinos la brisa se desliza
sobre mi cabeza desnuda.

El sapo ataca a la luna de Yao-Tai

El sapo ataca a la luna de Yao-Tai
y se la traga.
El disco brillante se extingue en el seno del firmamento,
las tinieblas se engullen el alma de oro.
El arcoiris atraviesa las constelaciones de Sen-Wei,
el sol naciente opaca la luz matinal.
Las nubes flotantes separan a los dos astros,
todo es incierto como en un sueño.
Aislado, aislado el palacio de Tchang Men:
antes inspiraba a nuestros antepasados, ¡ahora no existe ya!
El laurel roído por los insectos florece, pero no trae frutos,
el cielo duplica su desgracia cubriéndolo de escarcha.
Me entristece. Suspiro en la larga noche solitaria
y las lágrimas humedecen mi ropa.



Li Bai - Wikipedia, la enciclopedia libre








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