El Arte del Decir (XXXVIII)
Una opinión muy difundida de la poesía, es que ella trata temas que son de una profundidad pasmosa y que nadie que no posea una sabiduría notable puede por ello, practicarla. Nada mas alejado de la verdad, toda vez que la poesía no es un tema, sino un procedimiento, una manera de jugar con la lengua que es si, particularísima, pero en modo alguno necesita de títulos ni de nobleza, ni universitarios para ser practicada. No hay, por eso, cuestiones poéticas, hay modos poéticos de tratar cualquier cuestión y esto según lo que enseñara Ezra Pound hace muchos años: es decir de modo sonoro con las palabras, de modo preciso con las imágenes y de modo inteligente con los versos. Estas "formas" no son absolutas y de hecho hay poetas que utilizan las tres en lugar de centrarse en una solamente. Me gusta esa clasificación porque acentúa la manera en que se trata la lengua y no los temas ni las intenciones. La melopea, la fanopea y la logopea (que así tituló Pound de manera culta a estos tres estilos) son maneras de revelar al sujeto poeta, mas allá de su yo y de sus oropeles imaginarios, un ser parlante que se muestra indirectamente, embozado entre el ruido, las imágenes o las ideas que las palabras en su danza, crean y hacen bailar ante nosotros.
Alberto Girri (1919-1991) fue un poeta argentino excepcional, aunque su estilo resulta personalísimo e inquietante. Cierta pasión por la inteligencia lo domina hasta el punto de hacer de los poemas una suerte de "razonamientos" donde se ve a la belleza surgir entre los intersticios de las ideas.
Gato gris muerto
Brujos enseñaron que los gatos
pueden alojar almas humanas.
Figura empapada del asfalto o vuelto hacia las nubes,
eres el muerto más perfecto que yo he visto.
Pero cómo descubrir que la vigilia que te llega,
ya indiferente a cualquier invocación,
tu realidad verdadera de hijo del demonio,
de locatario esbelto de almas,
que estableció para tu antepasado africano
la voluntad miedosa de los clanes familiares
y confirmó la impar justicia de la magia.
Pronto vendrán hasta tu cuerpo abandonado
ladrones de velas,
y robarán las tibias, su recatada médula.
Porque es sabido que cuando tales huesos despierten
despertarán las almas en ellas internadas,
y en un pueblo lejano y caníbal,
hombres que trabajan y tienen amores, instantáneamente se convierten en
estatuas.
Brujos enseñaron que los gatos
pueden alojar almas humanas,
y arañar, si quieren, el corazón del huésped.
El poema como idea de la poesía
Que la finalidad
sea provocar el sentimiento
de las palabras,
y alcanzar
el desafío de la expresión,
perseguir objetos
que se ajustan al sentimiento,
hundirse en objetos
hasta la emoción adecuada,
está probado,
y tanto, probado y probado,
como no lo está
el que en esos tránsitos
la tendencia madre sea
por dónde va la inspiración,
«si en frío o en caliente»,
y no lo está
que haya que seguir a Homero
entre las Musas, su rogar que lo asistan,
y a Platón
saludando hermosos versos
más en mediocres pero iluminados
que en sagaces y hábiles exclusivamente
al amparo de sus propias fuerzas,
y a Dante, el reclamar
la intervención de dioses
acaso sin creer en ellos:
O buono Apollo, all’ultimo lavoro
fammi del tuo valor…
Pero tampoco ninguna
terminante prueba hacia lo opuesto,
que el poema
se conduzca en la mente como un
experimento en una ciencia natural,
y que la aptitud
combinatoria de la mente sea
la solo inspiración reconocible.
Pascal
Casi ninguna verdad,
el vacío
para sentirte seguro
contra la historia,
apóstata
por aconsejar la inconstancia,
la fatiga extrema,
la tempestad,
aunque los hombres no las amen,
por juzgarnos míseros
y tener tan alta idea de ti
que no quieres
compartir nuestras debilidades,
por ser tú mismo endeble
y admirar las moscas,
extrañas potencias
que ganan todas las batallas,
perturban el alma,
y devoran el resto,
por sustraerte al destino común
asomándote al abismo,
tu abismo, a tu izquierda,
y orar con un largo grito de terror,
por cerrarte a la caridad
mientras velas, implacable,
y exiges
que en esa Agonía
que durará hasta el fin del mundo
nadie se duerma,
por haberte ofrecido a Dios
tras anunciar que en todas partes
la naturaleza señala a un Dios perdido.
Casi ninguna verdad,
el vacío
y el morir solos
debajo de un poco de tierra.
Tuviste razón,
qué necios son estos discursos.

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