El Arte de Decir (XII)
Ante las experiencias horribles que el siglo XX ha confiado a la raza humana, una de las mas terroríficas es el campo de concentración, con su amontamiento de humanos, reducidos a la condición de escoria, por un régimen, el nazismo, que pensaba que el pueblo hebreo no pertenecía a la raza humana. Esa forma de racismo, una de las mas atroces que se ha practicado, revela que lo rechazado es parte de sí mismo. El goce despreciado en el otro, es una forma de goce ignorado para uno mismo. Cada nazi debió intuirlo ya que obedeciendo a ese goce innominado se precipitó y casi precipitó a la civilización occidental en la muerte, en la destrucción y en la abyección mas profunda ejecutada con una falta de dramatismo que muestra aún mas su grado oscuro y desolador.
Paul Celan (1920-1970) fue un poeta rumano, de ascendencia judía y de habla alemana. A diferencia de algunos poetas y pensadores que piensan que de la barbarie nacionalsocialista no se puede hablar, Celan escribió un poema cuyo desgarramiento muestra que, aun hablando bastante, finalmente hay algo no dicho que es lo mas terrible. Todo esto envuelto en una forma clásica y cristalina como son las fugas, de las que recordamos las de Bach como una manera de cantar lo excelso del hombre y de su Dios.
Esta contraposición es quizás uno de los rasgos que hacen mas terrible e inspirado al poema.
Fuga de la muerte
Negra leche del alba la bebemos al atardecer
la bebemos a mediodía y en la mañana y en la noche
bebemos y bebemos
cavamos una tumba en el aire no se yace estrechamente en él
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarita
lo escribe y sale de la casa y brillan las estrellas silba a sus
mastines
silba a sus judíos hace cavar una tumba en la tierra
ordena tocad para la danza
Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos en la mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
Un hombre habita en la casa juega con las serpientes escribe
escribe al oscurecer en Alemania tus cabellos de oro Margarita
tus cabellos de ceniza Sulamita cavamos una tumba en el aire no
se yace estrechamente en él
Grita cavad unos la tierra más profunda y los otros cantad sonad
empuña el hierro en la cintura lo blande sus ojos son azules
cavad unos más hondo con las palas y los otros tocad para la
danza
Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía y la mañana y al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarita
tus cabellos de ceniza Sulamita él juega con las serpientes
Grita sonad más dulcemente la muerte la muerte es un maestro
venido de Alemania
grita sonad con más tristeza sombríos violines y subiréis como
humo en el aire
y tendréis una tumba en las nubes no se yace estrechamente allí
Negra leche del alba te bebemos de noche
te bebemos a mediodía la muerte es un maestro venido de
Alemania
te bebemos en la tarde y la mañana bebemos y bebemos
la muerte es un maestro venido de Alemania sus ojos son azules
te hiere con una bala de plomo con precisión te hiere
un hombre habita en la casa tus cabellos de oro Margarita
azuza contra nosotros sus mastines nos sepulta en el aire
juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro venido
de Alemania
tus cabellos de oro Margarita
tus cabellos de ceniza Sulamita.
(traducción de Jose Angel Valente)

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