El Arte de Decir (VIII)

Hablar de lo Otro. Hablar de lo diferente. De lo que no se parece ni siquiera un poquito a nuestro yo. De lo que nos distancia, habitualmente, hacer un ejercicio de cercanía. Tocados por la palabra los seres que notamos tan distantes, se nos revelan con una enceguecedora intimidad. Extimo, dijo Lacan y subrayó J.A. Miller. Lo que finge ser lejano a nosotros y sin embargo nos constituye. Lo que puede ser abordado por el horror, la huida o la causa de nuestro obrar. Tres modos de aproximación a eso que es nuestra "sustancia" y sin embargo, lo ignoramos.
Ted Hughes (1930-1998) es un poeta ingles contemporáneo, cuyo mérito no es solo haber sido el esposo de Silvia Plath. Aqui en estos poemas reflexiona sobre la ajenidad de los animales y su entrelazamiento con el sujeto. Lo interesante es que sin abandonar la extrañeza ante la figura animal, su poesía se recorta sobre lo que un humano puede leer de esos comportamientos en quienes reconocemos ( a veces) el estilo de la naturaleza, que para nosotros, no es mas que un sueño del que tenemos que despertar.
EL ZORRO QUE PIENSA
Imagino el bosque en este instante de la medianoche:
algo más está vivo
además de la soledad del reloj
y esta página en blanco donde se deslizan mis dedos.
Por la ventana no veo estrellas:
algo más cercano
aunque más profundo en lo oscuro
entra en la soledad:
fría, delicadamente como la oscura nieve
el hocico de un zorro toca ramitas, hojas;
dos ojos siguen un movimiento que ahora
y de nuevo ahora, y ahora, y ahora
deja limpias huellas en la nieve
entre árboles, y con cautela una sombra
truncada la rellena un tocón y un cuerpo
hueco que se atreve a venir
por los claros del bosque, un ojo,
un verdor vasto y profundo,
brillantemente, concentradamente,
se ocupa de sí mismo
hasta que, con súbito caliente hedor de zorro,
entra en el oscuro agujero de la cabeza.
Aún no hay estrellas; hace tic-tac el reloj,
la página está escrita.
EL OSO
En el abierto, vasto, dormido ojo de la montaña,
el oso es un destello en la pupila,
listo para despertar
y enfocar al instante.
El oso está pegando
el principio al final
con pegamento de hueso humano
en su sueño.
El oso está cavando
en su sueño
a través del muro del universo
con el fémur de un hombre.
El oso es un pozo
demasiado profundo para brillar,
donde tu grito
está siendo digerido.
El oso es un río
donde la gente al agacharse a beber
se ve a sí misma muerta.
El oso duerme
en un reino de muros.
En una red de ríos.
Es el balsero
al mundo de los muertos.
Su precio es todo.
Ted
Hugues
Traduccion de Xoán

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