El Arte de Decir IX
A propósito de los ideales, se me ocurre esto: ¿y si estuviéramos hechos mas de nuestros objetos y lugares queridos que de nuestras grandes ideas? ¿Y si fuéramos mas bien, una acumulación de fragmentos a los cuales amábamos, con los cuales trabajábamos, a los cuales detestábamos? Digo esto porque un ser humano, hombre o mujer, esta mas en los detalles, que en grandes proclamas y manifiestos. Al menos, es lo que se revela en la escritura que jamas, capta imágenes totales sino solamente fragmentos de deseos y goces.
Frank O'Hara fue un poeta norteamericano, nacido en 1926 y fallecido prematuramente en 1966. Músico, dramaturgo, crítico de arte que, junto con John Ashbery, James Schuyler, Barbara Guest y Kenneth Koch, fue miembro clave de la primera promoción de la Escuela de Nueva York.
Lo interesante de su escritura es, para mí, la acumulación de detalles heterogéneos en muchos de sus poemas. Rechazando una unidad temática, esta acumulación termina por mostrarnos la vida de alguien de manera precisa, a pesar de su dispersión. También como expresa una pena sin largarse a llorar como un verdadero cocodrilo.
El día que una Dama murió
Son las 12:20 en Nueva York un viernes
tres días después del día de la Bastilla, sí
es 1959 y voy a que me saquen brillo a los zapatos
porque me bajaré del de las 4:19 en Easthampton
a las 7:15 y después iré directamente a cenar
y no sé qué gente me dará de comer
Ando por la húmeda calle que empieza a solearse
y me como una hamburguesa y un batido y compro
una fea NEW WORLD WRITING para ver qué hacen
los poetas en Ghana últimamente
Me voy al banco
y Miss Stillwagon (oí una vez que su nombre es Linda)
por una vez en su vida ni siquiera mira mi saldo
y en el GOLDEN GRIFFIN me cojo un pequeño Verlaine
para Patsy con dibujos de Bonnard aunque yo en realidad
pienso en Hesíodo, traducción de Richmond Lattimore o
la nueva obra de Brendan Behan o Le Balcon o Les Nègres
de Genet, pero no, me quedo con Verlaine
después de prácticamente irme a dormir en un dilema
y por Mike me paseo hacia la tienda de licores de PARK LANE
y pido una botella de Strega y
después me vuelvo por donde vine hacia la Sexta Avenida
y el tabaquero en el teatro Ziegfeld y
casualmente pido un cartón de Gauloises y un cartón
de Picayunes, y un NEW YORK POST con la cara de ella en él
y estoy sudando un montón ahora y pensando en
cuando me apoyaba en la puerta del retrete en el SPOT 5
mientras ella susurraba una canción sobre el teclado
a Mal Waldrom y todos y yo dejamos de respirar.

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