El Arte del Decir (I)

No es extraño descubrir a veces un poeta cuya acción nos traspasa el corazón o nos estimula el pensamiento. Lo raro es encontrarlo en otro idioma. Pero a quienes hemos transitado los textos de Freud y de Lacan, no nos resulta tan sorprendente esta cuestión, toda vez que la lengua está viva siempre, en cualquier sujeto, cualquiera sea su lenguaje. Este es el caso de Edgar Lee Masters, a quien conocí allá por los años '80 gracias a las antologías que Enrique Revol supo publicar sobre poesía inglesa y norteamericana en Ediciones Liberia Fausto. Aquellos poemas alcanzaron un punto desconocido de mi ser. Haciendo hablar a los muertos del mítico pueblo de Spoon River, Frost devela el otro lado de la subjetividad humana, lo que no se dice, lo que se oculta y lo que se odia y se ama, silenciosamente.
Ahora, en 2018, la editorial Ediciones en Danza, de mi amigo Javier Cofreces, publicó una edición completa de la famosa Antología de Spoon River , compuesta por 244 epitafios que a través de las voces de los muertos componen una acuarela sorprendente de un pequeño pueblito imaginario de Illinois, lugar de nacimiento del autor. Como considero que son poemas que nos permiten despertar de lo que se ha dado en llamar el "sueño americano" publico aquí dos de ellos, el de un abogado decadente y de su no menos cruel esposa. Ustedes me dirán que les causa la lectura de estos textos inolvidables.
Benjamin Paintier
Juntos en esta tumba yacen Benjamin Paintier, abogado,
y Nig, su perro, fiel colega , consuelo y amigo.
Por el camino gris, amigos, niños, hombres y mujeres,
uno por uno abandonaron la vida, dejándome solo
con Nig como socio, compañero de cama, camarada en la bebida.
En la mañana de mis años conocí aspiraciones
y vislumbré el honor.
Luego ella, que me sobrevive, lazó mi alma
con un lazo que me fue desangrando hasta la muerte,
y yo, fuerte de voluntad en un tiempo,
terminé quebrantado, indiferente,
viviendo con Nig en un cuarto detrás de una oficina sombría.
La huesuda nariz de Nig contra mi mentón;
nuestra historia se pierde en el silencio. ¡Pasa, loco mundo!
Mrs. Benjamín Paintier
Se que decían que enlacé su alma
con un lazo que fue desangrando hasta la muerte
y que todos los hombres lo querían
y que muchas mujeres le tuvieron compasión.
Pero suponte que eres realmente una dama,
y que tienes gustos delicados
y detestas el olor del whisky y la cebolla.
y que la "Oda" de Wordsworth fluye en tus oídos
mientra el va repitiendo de la mañana a la noche,
partes como esa cosa ordinaria:
"¿Oh, por qué será orgulloso el espíritu del hombre?"
Y luego, suponte:
eres una mujer con una buena dote
y el único hombre con quien la ley y la moral
te permiten tener relaciones conyugales
es justamente aquel que te repugna
cada vez que piensas en eso - y piensas en eso
cada vez que lo ves.
Por eso lo eché de casa
a vivir con su perro en un cuarto sombrío
detrás de su oficina.
Edgar Lee Masters
(Traducción de Gerardo Gambolini)

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