El Arte del Decir (XXXIX)

Lo mas interesante de la poesía es, para mí, su carácter alusivo, su capacidad para mostrar indirectamente el horror del mundo, pero también los momentos de alegría. No nombrarlos directamente, sino indicar sus huellas, sus evocadas presencias, sus efectos perceptibles, su música lejana que parece señalar adonde se han ido todos. De esta capacidad de alusión están hechos, me parece, no sólo la poesía sino también los mejores momentos de nuestra vida. Cuando comprendimos un concepto y nuestra inteligencia evoca sin ser demasiado precisa sus consecuencias, cuando gozamos de un amor y nos deleitamos en suponer otros momentos de su belleza y paz, cuando dejamos que nuestras emociones nos recorran sin avasallarnos, siempre aludiendo, siempre indicando un lugar otro. Es verdad que la poesía nombra, pero me parece que su poder está en lo que se calla, en lo que se puede suponer a través de esos vocablos y en la belleza que sostiene y consuela y alegra y hace que el pasado y el futuro evocados caigan sobre el presente con la fuerza de una ofrenda inesperada.

Vladislav Felitsianovich Jodasevich (1886-1939) fue un poeta ruso, enfáticamente elogiado por Vladimir Nabokov que lo consideraba un gran continuador de la linea de Pushkin. En verdad su capacidad para sugerir es enorme, tal como se ve en el último verso de el segundo de los poemas que publicamos. Exilado de su patria en 1922 emigró a Berlín y luego a París donde fallecería de tuberculosis. 


Un Encuentro

 Era de mañana en Santa Margarita
 cuando la encontré. Ahí estaba parada
 sobre el pequeño puente, de espalda al parapeto, los dedos
 descansando sobre la piedra gris livianos
 como pétalos. En su vestido blanco, vagamente
 discernibles, sus rodillas estaban juntas.
 Esperando a alguien. ¿Quién? ¿Quién es el sueño
 de una preciosa muchacha inglesa de dieciséis años
 en Venecia? No lo sé- y no me está dado 
 saberlo. No es por una inútil conjetura
 que recuerdo a esa chica hoy.
 Estaba parada ahí, inmersa en la luz del sol, pero
 con el blando borde de su panamá tocando
 sus ligeramente alzados hombros, y la fresca
 sombra que cubría su rostro. Azul profundo
 y puro era su mirada mientras fluía de allí,
 como arroyos de agua corriendo frescos a través
 del canal rocoso de un riachuelo de montaña,
 veloz y melodioso... En ese momento
 podía atisbar esa mirada inexpresiva
 que es nuestro deseo de poetas atrapar
 alguna vez, y recordarla para siempre.
 Se muestra a sí misma, un solitario destello delante nuestro,
 divina sobre la tierra, descendiendo al azar
 para ocupar algunos ojos con lapislázuli.
 Pero están llenos hasta el borde con esa tormentas llameantes,
 retorciéndose en su interior donde esos remolinos azul-cielo,
 que reverberan entonces para mí
 en el brillo solar, en el salpicar de negras góndolas,
 las fugitivas sombras de palomas, y el rojo
 flujo del vino.
 Y más tarde esa noche, cuando caminé de regreso
 a casa, seguía oyendo suspiros de la misma
 desde los melodiosos pasos de las mujeres venecianas,
 y sentí mis propios pasos más resonantes,
 impetuosos, ligeros. ¿Ah, pero dónde,
 dónde en ese segundo se voló, mi corazón,
 cuando la pesada llave hizo un ruido mullido mientras
 la hacía girar en la cerradura? Y cuando entré 
 en el fresco umbral del pasillo,
 ¿por qué permanecí ahí junto a la cisterna de piedra
 en la oscuridad durante tanto tiempo?
 Tanteando el camino por la escalera,
 estar enamorado es como llamé a esa agitación.
 Ahora me doy cuenta
 de que había saboreado un vino fuerte ese día-
 y todavía sentía en mis labios
 ese momentáneo sabor. La eterna embriaguez
 vino mas adelante.


La Mona


El calor era feroz. Grandes bosques estaban incendiándose.
El tiempo arrastraba los pies en el polvo. Un gallo cacareaba
en un terreno cercano.
         Mientras abría
el portón de mi jardín vi a un costado del camino
un vagabundo Serbio dormido sobre un banco
su espalda apoyada contra las empalizadas. Era magro
y muy negro, y a lo largo de su semidesnudo torso
colgaba una pesada cruz de plata, que jugueteaba
con el goteante sudor.
       Encima del cerco que estaba sobre él,
ataviado con una enagua carmesí, su mona
estaba sentada mordisqueando ávidamente las polvorosas
                                                                                    [hojas
de un arbusto; un collar de cuero
estirado hacia atrás por la pesada cadena se hundía
profundo en su cuello.
        Oyéndome pasar, el hombre
se revolvió, se limpió la cara, y me pidió algo de agua.Tomó
un sorbo para ver si la bebida no estaba
demasiado fría, y colocó un platillo
sobre el banco, e, instantanemente, el mono
se deslizó hacia abajo y tomó el platillo con ambas manos
hundiendo los pulgares; entonces, sobre las cuatro patas,
                                                                                       [bebió,
sus hombres presionando sobre el banco, su mentón
tocando las tablas, su espinazo arqueado más alto
que su pelada cabeza. Así, seguramente, hizo Darío
agachándose sobre un charco del camino mientras huía
de las estruendosas falanges de Alejandro.

Cuando la última gota fue sorbida la mona barrió
el platillo del banco, y alzó su cabeza,
y me ofreció su pequeña mano negra y mojada.
Ah, he estrechado los dedos de grandes poetas,
líderes de hombres, mujeres claras, pero ninguna mano
había sido tan exquisitamente moldeada
ni había tocado la mía con tal emoción de familiaridad,
y los ojos de persona alguna habían mirado dentro de mí
con tan profunda sabiduría... Leyendas de eras perdidas
se despertaron en mí gracias a esa deslucida bestia
y de repente vi la vida en su plenitud
y con un tropel de viento y olas y mundos
la música de órgano del universo
detonó en mis oídos, como había hecho antes
en bosques inmemoriales.
        Y el Serbio
entonces siguió su camino golpeando su tamborín:
sobre su hombro izquierdo, como un príncipe Indio
sobre un elefante, se balanceaba su mona.
Un inmenso sol carmesí pero sin sol
colgaba en la lechosa niebla. El sofocante verano
fluía interminablemente sobre el trigo marchito.

Ese día se desató la guerra, ese mismo día.




























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