El Arte del Decir (XXIV) Es lo mas probable que la actualidad se caracterice por una critica al patriarcado, y a la vez por, en algunos casos y países, un llamado a los padres oscuros y terribles que traen la muerte y la destrucción bajo la falsa premisa de la autoridad. Tal el dilema de lo contemporáneo: como eludimos el no del padre pero a la vez, no nos precipitamos en la perversión mas absoluta. Hay que decir que la alternativa no es mas que la expresión de la neurosis mas aguda, que huir del padre con vergüenza, con culpabilidad, con temor no es mas que elevarlo a la categoría de inmortal. Hay otras soluciones, menos generales, pero más eficaces. La frase de J.Lacan instando a servirse de él, a obtener una utilidad sintomática no deja de ser uno de los caminos mas eficaces para eludir tanta posición parricida inútil como esa convocatoria al Padre de la horda primordial. Silvia Plath (1932-1963) fue una poeta norteamericana notable, tanto por su expresión como por lo trágico ...
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Mostrando entradas de octubre, 2020
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El Arte del Decir (XXIII) El dolor de existir es un dato indiscutible en nuestras vidas. Es que ellas son discordantes con la naturaleza, son todo "sonido y furia" como afirmaba Shakespeare. Normalmente ese dolor aflora solo en ciertos momentos, cuando perdemos a una mujer que amábamos, cuando un amigo muy querido desaparece de este mundo, cuando nos damos cuenta que alguna experiencia ya no volverá. De carácter sordo y persistente suele ser pasajero y volvemos a la vida en cuya superficie bubujean innumerables entretenimientos que nos hacen olvidar la precariedad de nuestra existencia. Así debe ser, eso es lo lógico, ya que la melancolía es mala consejera puesto que rechaza la muerte, la segunda muerte, esa que nos habilita para la vida. Mientras sea posible debemos vivir con la serenidad de saber que no es para siempre y que, por eso, tenemos la obligación ética de construir algo. Charles Baudelaire (1821-1867) es el padre indiscutible de la poesía moderna. Es por ser un ...
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El Arte del Decir (XXII) ¿Cómo se habla de lo que no tenemos palabras? ¿Cómo se mencionan ciertas experiencias inefables que habitan a algunos hombres y mujeres? ¿Qué se hace con aquello que está en las puntas de nuestra lenguas pero es imposible de ser dicho? Lo que mencionamos no es nada menos que la mística, experiencia que resultaba una forma de locura para los envarados psiquiatras de la Ilustración, desvío delirante de las luchas revolucionarias para los cultores de un marxismo casi religioso y pérdida de la adaptación necesaria para los buenos negocios en la versión de un liberalismo económico decididamente rastrero. Asimismo sospecha de herejía (antiguamente) o de psicosis (actualmente) de las Iglesias mas destacadas, sin que ninguna de esas desconfianzas haya servido para eludir su presencia. Jacques Lacan se refirió a la mística como una forma de satisfacción inconsciente, mas allá del falo, o sea de la forma de satisfacción mas común, aun cuando a veces sea resistida....
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El Arte del Decir (XXI) Entre las pasiones (así, por lo menos la clasificó Descartes) la alegría es una que sobresale sin esfuerzo entre todas. El buen tono de la vida, el exaltarse ante algo excelente que nos pase a nosotros o al semejante, la sonrisa que descansa de los sucesos del día, el humor que, cuando es alto, tiende a elevar a todos los que lo participan, son elementos que dignifican nuestros días , que los tornan no sólo agradables, sino capaces de ser vividos. Lo bueno ( y no me equivoco al escribir esto) de la alegría es que ella es pasajera. Es un instante, un momento, y luego se extingue para dar lugar a otras pasiones. En en este carácter transitorio donde reside su importancia. Porque pensemos por un instante en su contrapartida: la tristeza. Esta tiene (aunque no lo sea) siempre el carácter de eternidad mientras dura. Nos es difícil levantarnos de ese estado ya que el susurra a nuestros oídos que debe ser para siempre, que estamos condenados a ella. Si es cierto ...